NUNCA TUVE UN CENTAVO… DE LA SUERTE
Es una de mis frustraciones, no haber tenido nunca una moneda de 10 centavos que pudiera atesorar como un amuleto bajo una c?pula de cristal. Claro, tampoco tengo una b?veda con 3 hect?reas c?bicas de monedas en las que zambullirse, hacer t?neles como un topo y arrojar algunas al aire para obtener una ducha de plata sobre la cabeza.
Scrooge McDuck (Tío Rico) gan? su moneda a los 10 a?os, en su primer d?a como lustrabotas y tras limpiar unos botines increóblemente sucios de barro. La moneda era americana y el peque?o Scrooge pensé que lo habían estafado, pero la guard? como un recuerdo de que tenía que ser avispado y que el trabajo duro tenía su recompensa, aunque mas no fuera esa lección. Justamente es ese fanatismo por el trabajo duro, el que le consigui? a Scrooge su fortuna y no la moneda. Si la moneda tiene algún poder, lo sabrá Magica De Spell, la bruja que siempre intenta robarsela. Es el ingrediente de un hechizo que quiere realizar desde su primera aparición. Pero si la moneda no fuera de Scrooge, si no la hubiera conservado a través de a?os de hacer todo tipo de trabajo en todas partes del mundo, la moneda no valdr?a nada.
Alguna vez Carl Barks dijo que era mentira que Scrooge McDuck promoviera el capitalismo. Explic? que es todo lo contrario, él guarda su dinero para nadar en él, cada moneda es su juguete. Para el capitalismo eso es fatal, la plata debe circular para que funcione.
Estos pensamientos pasan por mi mente por las razones obvias (obsesión con el comic) y porque ultimamente leo por lo menos una historia de los patos por d?a, ya sea de Barks o de Don Rosa. Y porque me acuerdo con frecuencia de los autores del panfleto “Para leer al Pato Donald“… o mejor dicho, me acuerdo de las madres de los autores, je je je.
?Un mate cocido? ?Por qué no?





