FUNNY ANIMALS
Gracias a uno de los fans de John Stanley (quien forj? y ampli? el universo de La Peque?a Lul? a través de los comic-books), descubro otro sitio dedicado a los comics online. En este caso a los que tienen que ver con los funny-animals (o animales antropomorfos, para usar un t?rmino más pol?ticamente correcto) y en especial con historietas derivadas de dibujos animados.
En este sitio, llamado GOLDEN AGE FUNNIES, hay un par de esas extra??simas historietas del Coyote y el Correcaminos, donde el p?jaro tiene tres sobrinos y habla tan normalmente como el Pato Donald de Carl Barks. No estoy muy seguro que lo que es bueno para un pato sea bueno para un Correcaminos. Recuerdo la teoría de mi amigo Pedro, que decía que el pajarraco (Correr?pidus Aceleribus) era en realidad un tipo de invasor extraterrestre, y que el coyote no quedaba indemne cada vez que ca?a por un precipicio, sino que mor?a patri?ticamente y otro coyote venía a reemplazarlo. Si esto fuera cierto, quizás el Correcaminos es uno de esos extraterrestres a los que solo hay que agregar agua y que suele utilizar Marvin el Marciano. En todo caso todos estos personajes (incluyendo probablemente a mi amigo Pedro) son creaciones de Chuck Jones. Y las historietas que aparecen acá son de Michael Maltese y Phil De Lara. El primero fue el guionista de casi todos los dibujos animados de Jones, mientras que De Lara trabaj? como animador en innumerables clásicos.
Tambión hay en este sitio varios comics de los personajes de Walter Lantz incluyendo uno muy loco de Andy Panda escrito por John Stanley. Mientras escribo esto, estoy tratando de recordar cómo se llamaba el pollo que aparecía en las historietas de Andy Panda como personaje secundario ?Era Charlie Chicken? Recuerdo una historia que leí donde él y otro personaje (quizás era Oswald the Rabbit) se imaginaban reviviendo el viaje de Colón y descubrían que realmente habían llegado a Am?rica cuando por el catalejo ve?an que los indios estaban jugando beisbol y comprando hot-dogs.
Compadezco a los pobres pibes de hoy en d?a que no tienen esas historietas para leer. Ni John Stanley, ni Carl Barks, ni siquiera pueden disfrutar de los que viven acá nomás y que trabajan dibujando historias para las historietas de Looney Tunes. Por suerte, alguna revolución está en marcha y las cosas pueden cambiar.
Todo sea para el bien de los niños: “�Qué está haciendo al aire libre? ?M?tase adentro y lea una historieta, caracho!”





