Archivo de June, 2005

CARLITOS, SOS GARDEL!

Hace años, no quiero decir cuantos, planeabamos algunas historietas con mi amigo Luis Del Castillo, uno de los autores a los que hay que sumar cuando se habla de versiones en historieta de la Batalla de las Term?pilas. Luigi la hizo en en el secundario, me acuerdo que tenía una pila de cartones apaisados sobre los que había dibujado con birome. El cart?n era medio amarillento, y el azul quedaba muy bien.

En fin, uno de las historietas que habíamos planeado hacer con Luigi se me había ocurrido yendo en el 34 hasta la casa de él, casi llegando al puente de la Juan B. Justo. Era una historia sobre un par de viajeros del tiempo que salvaban a Gardel de un atentado contra su vida (acuerdense que a Carlos Gardel le habían disparado y andaba para todos lados con una bala incrustada, como John Wayne en El Dorado). Gardel le decía a estos viajeros del tiempo que le pidieran lo que fuese, y ellos le respond?an “Que no se suba nunca a un avión“.
Despu?s escribí más historias de una página con Gardel como protagonista, que ya ni me acuerdo si las completamos. Pero esta tuvo un poco más de vida.

Podetti debe saber mejor que yo como fue que Luis, él, Leo Arias, Roberto Cubillas y Fay? (entre los que me acuerdo) consiguieron la página de historietas del vespertino Extra, cuya historia mejor develar en otro momento. La cuestión es que yo había desaparecido (como suelo hacer) y Luigi con muy buen tino present? la historia de los viajeros del tiempo (que alguien del diario titul? Viajeros del Tiempo) en formato de tira. Cuando yo aparec? unas semanas después, harto de que me ardieran las orejas y se me cayeran cosas cuyos nombres empezaban con ele (elefante) Luis había sobrepasado el momento en que Gardel promete no subirse a un avión y había enviado a los tres personajes (Baiphus, Lemark y Gardel) hacia la Batalla de San Lorenzo, un escenario que habré elegido pensando en aquellas escenas de batallas de las Term?pilas. A los dos nos gusta la historia, pero se que se volvió loco dibujando soldados y caballos.

Ah? fue cuando empecé a inventar y a meter mi propia mitolog?a. Los viajeros eran en realidad parte de una ?rden masúnica llamada los Caballeros Temporales (inspirada en la de los Caballeros Racionales, que creo que era la misma que la Logia Lautaro) . En San Lorenzo encontraban a San Mart?n que los reconocía, aunque ellos no lo recordaban. Lo que suced?a era que en un futuro iban a volver a encontrarse en el pasado del militar, en la Batalla de Bail?n. “Tiempo loco y no refresca“, acotaba Carlitos.

?Se acuerdan del ingl?s que hizo un relato de la batalla desde el campanario del monasterio? En mi versión era otro viajero del tiempo, que hacía un reportaje para una revista del futuro: “Life en Iraqué”.

Era realmente divertido pensar cada semana los episodios diarios e ir entreg?ndolos a tiempo. Laburar para que el texto no tapara el dibujo. Encontrar referencias como la m?quina del tiempo de dos plazas que era una modificación de la de la película con Rod Taylor, Mike, el Morlock que vestáa un overall y anteojos de sol, releer a Wells para ver que chirimbolos usaba para funcionar y que lo que se había roto podía repararse con un nickel “que sirva pa’ un completo” que Gardel llevaba en el bolsillo.

Uh, vamos a hacer como en la tele y a decir que se nos acab? el tiempo. Todo esto vino a cuenta de que el 24 de Junio fue el aniversario de la muerte de Gardel y que record? el homenaje que le dibujamos en la tira (mi idea era detener todo como Milton Caniff cuando se le presentaba alguna fecha patri?tica). Mi fuente de inspiración era entre tantas cosas la Historia de los Comics: una de las peores cosas que hice en la tira fue separar a los personajes para tratar de que se volvieran a encontrar. Fue un desaf?o y no me salió muy bien, pero tenía que ver con algo que había dicho Jean-Claude Forest que había que poder hacer.

Caniff lo hacía mejor yo, claro… mis pobres personajes no se encontraron nunca. Hicimos 50 tiras y después la gente del diario pidió al mejor estilo Borges y élvarez, “un personaje que compitiera con El loco Ch?vez“. Y Luigi lo hizo por su cuenta, muy bien, incluso con la coherencia de no darme bola a mí que quería que el taxista que protagonizaba la tira fuera pariente de Artemio, el taxista creado por Oesterheld.

Yo decía que eramos como Tucker, que había fabricado apenas 50 autos…
Nosotros hicimos 50 tiras y sin la ayuda de Howard Hughes, pero es que Leonardo DiCaprio no había nacido.
Divi?rtanse.

BUSCA, BUSCA, BUSCADOR

¿Ven ahí arriba, en la barra gris, donde dice Blogger? Al lado hay un espacio en blanco y la palabra Search (que seguro ya cambiar?n por alguna palabra castellana que no tengo idea cuál ser?). Si, seguro que ya lo sabían, es un buscador para revisar las entradas (posts) de este blogcito mío. Fijense si hay algo que les interesa. Buscar siempre es divertido, por lo menos para mí.

?Por qué les comentaba esto? Porque lo acabo de descubrir. Soy de esa gente que compra una granada de fragmentación pero no lee las instrucciones.
Pensaba que se trataba de algo para buscar entre los distintos blogs, así que busqué alguno sobre comics y me aviv? que eran todas entradas de Virus Mental* (tengo que contar alguna vez de qué se trata este nombre).

En fin, supongo que no está mal, no s? si vale la pena buscar algo en este blog, pero seguro que sirve una herramienta para buscar entre tantos posteos.

Yo tratar? de volver más tarde y contar algo de los guiones que escribí para Carlos Gardel.
Be seeing you!

EL PAQUETE MISTERIOSO

Hace poco me puse a buscar el par de revistas Lúpin que recordaba que tenía y descubrí un paquete con una decena o más de ejemplares. Ahora sucedi? un episodio tanto o más misterioso que seguro está relacionado con aquél.

Ayer, golpearon la puerta a la hora en que estoy mirando Seinfeld. Seguro que a todo el mundo le pasa, que cuando se está ba?ando llaman a la puerta. Bueno, a los que se ba?an. Como nadie se salva a mí me sucede mientras miro Seinfeld.

Era el cartero. No Newman, el enemigo de Jerry, sino uno de un correo privado que traía un paquete. Estaba envuelto en papel madera (el paquete, no el cartero) y una estampilla con la cara de Alfredo Casero. La fecha del matasellos era del 2 de febrero de 2012. En el remitente figuraba el mismo nombre que en el destinatario: mi propio nombre.

Había una nota escueta que decía ?Fabio: encontré esto revolviendo cajas y te lo mando. Fabio?, y una caja con varias revistas, entre ellas las dos L?pin que buscaba el otro d?a.
Eran casi todas apaisadas: Capic?a, Afanancio (dos creaciones de Adolfo Mazzone), Desventuras de Larguirucho, un ejemplar Correr?as de Patoruzito, una Aventuras del Capit?n Piluso y por lo menos 3 números de la revista Popeye que en es mismo formato recopilaba tiras de Bud Sagendorf y Bela Zaboly.

Entre las que no son apaisadas, pero entraban perfectamente en la caja había una de Rip Kirby de la Editorial Délar, quizás la única que reconozcan los españoles que pasan por acá y pispean un poco. Exactamente, se trata del número seis de la Colección Novelas Gr?ficas (s?, otra vez ellos lo inventaron antes) para más datos -in?tiles- la serie azul. El título es “El final de la pesadilla” y en la tapa tiene a Desmond tropezando con unos cubos de letras pintadas. Ya se sabe, el tipo de problema con el que topa un ex convicto metido a ayudante de detective.

El librito tiene 64 páginas y no estaría mal si no fuera por lo chapuceramente (se me peg? lo castizo) que estan puestas las tiras. Vamos, que para semejante chungada lo mismo la publicaban apaisada, hombre.
Pero en fin, no está del todo mal, y a pesar de la pobre impresión (no la mía, sino la de tinta), es Alex Raymond.

Dejo algunas cosas para comentar después. En el paquete estaban creo que los dos únicos números de un personaje gauchesco muy divertido. Quiero releerlos y preguntarle algo sobre él a su autor. Sobre Capic?a y Afanancio y otros personajes de esas revistas, como por ejemplo El Doctor Pavura tratar? de decir algo más adelante. Esta man?a de poner enlaces a todo me demuestra lo poco que hay sobre algunos lugares fundamentales de nuestro arte.

No puedo irme sin elevar una queja a mí mismo. Ya que me molestá en mandarme comics desde el futuro, podía haber mandado también uno que otro billete, no? And? a saber los eurodélares que estar? debiendo en las comiquer�as allá por el 2012.

SÁBADO, DOMINGO, LUNES…

Odio los feriados. Creo que no puedo ni leer historietas cuando de repente es domingo durante tres días y ya no se cuando empieza la semana. Si tengo que decir qué estuve leyendo tengo que volver al viernes y esforzarme en recordar con qué me estaba riendo tanto.

Por supuesto. Con el tomo 3 de La Peque?a Lul?, el cual me provoca un total extraíamiento. Resulta que la colección comenz? con los episodios más conocidos y recién ahora en el tercero se publican los de las primeras revistas en el que el estilo tanto de John Stanley (que dibuj? algunas como el de Irving Tripp que dibuj? luego los guiones de Stanley trataban de apegarse al dibujo de Marge, que creó a Little Lulu como vi?etas para el Saturday Evening Post.

A eso se debe que en las primeras historias de este tomo Lul? no tenga boca (es que no se ve, dir? alguno) y creo que Tubby (Tobi) tampoco. Pero más allá de ese detalle las historias son totalmente “stanleyanas”. En una Lul? y Tobi utilizan al peque?o Alvin como animal de ri?a y lo enfrentan a un perro y a un leín. En otra historia Lul? quiere hacer aeromodelismo como Tobi y a duras penas cae en la tentación de comprar no el avión para armar sino una mu?eca con la que la tienta el vendedor.

Para colmo la madre le dice que no es tan malo que se diga que las mujeres son tontas. Lul? lucha de todas maneras y gana como siempre su batalla feminista, ganando incluso una mu?eca que suponemos terminar? como otras que se ven en la serie: rapada o desarticulada.

Lul? en estos primeros cap?tulos es alguien con quien hay que tener mucho cuidado. Cuando te quiere pegar y cuando te quiere besar. Me encanta que haya feministas y artistas del comic como Trina Robbins, para quienes Lul? fuera un auténtico modelo a seguir.

Yo me siento orgulloso de conocer a mujeres como Trina y a otras menos famosas pero más cercanas geogr?ficamente que también se criaron con Lul?. Y me siento orgulloso de pertenecer a este universo mental que sucede de cuadro a cuadro y al que por no llamarlo Tao le decimos comic.

Aunque los feriados me sigan molestando y no sepa si hoy es lunes, martes o domingo.
Está bien, no me quejo más…

DESOLATION TEST

Al fin pude leer Desolation Jones, uno de los dos comics ongoing con los que planeo empezar a engancharme. Aunque muchos no lo crean es una historieta para que dure lo que dur? Transmetropolitan, y por lo que se ve en el primer número, Warren Ellis va a poner mucho de lo que viene pensando en voz alta en Bad Signal, el newsletter que suele escribir desde el pub.

Antes de comentar algo sobre el guión de Desolation Jones no quiero olvidarme (como suelo hacer) de los dibujos increóbles de J. H. Williams, que me hizo babear hace poco con el número cero de Seven Soldiers y antes con Promethea. Acá hay (entre tantas) referencias a Promethea: Robina, que hace las veces de chofer y ayudante del protagonista tiene un tatuaje que es como el s?mbolo solar que aparecía en la historieta de Alan Moore, aunque ahora que lo pienso también se parece al que usaba Spider Jerusalem.

Desolation Jones es un ex esp?a, único sobreviviente al que lo sometieron, porque la verdad no serv?a para otra cosa. Alguien se lo dice con el siguiente planteo “James Bond nunca se me? en los calzones”. Asi que tras sobrevivir al experimento, Jones es trasladado a Los Ángeles, que funciona en la ficción del comic como la Villa en El Prisionero (la serie televisiva de Patrick McGoohan). Los ex-agentes de servicios de información no pueden salir de sus l?mites.

Jones no soporta el sol, y se protege con una manta y unas antiparras. Warren Ellis me da mucha envidia, acaba de publicar algo que yo intent? hacer hace un tiempo: parafrasear el comienzo de El Sue?o Eterno, de Raymond Chandler. Efectivamente, Jones va a una mansión donde lo recibe un mayordomo, y este lo lleva a donde está el Coronel. En Chandler el viejo coronel sobrevive entre las orquédeas de un invernadero, quizás con un tubo de ox?geno. Acá está conectado a computadoras que monitorean sus varias enfermedades.

En Chandler el caso tiene que ver con chantaje y pornograf?a. Acá también aunque tiene un toque bizarro. A la salida, justo como en El Sue?o Eterno (y su versión primera en forma de cuento, Asesino en la LLuvia) la hija mayor del Coronel increpa al detective y se sabe algo de una hermana menor.

En la novela, Philip Marlowe busca un c?rculo secreto de pornograf?a. Acá, el detective va directamente a un palacio del porno que capitanea Filthy S?nchez una mina que Williams dibuja con nariz levemente chata (algo que me record? a Asia Carrera).

Pucha que es dif?cil contar sin contar. Dejenme tirar una éltima pista de lectura, con respecto al tipo que le consigue casos a Jones: se llama Jeronimus Corneliszoon, nombre que ustedes ya mismo deber?an relacionar con Jerry Cornelius, el personaje de Michael Moorcock que ha conocido muchas encarnaciones. Moorcock incluso ha insinuado que una de ellas era la de Joseph Cartaphilus, protagonista de El Inmortal, de Borges.

Como decía, quiero ver que hace Ellis con estos ingredientes. La par?frasis me recuerda un ejercicio de escritura en el que modernizaba no el escenario sino el lenguaje de Sherlock Holmes, y que contenía una revolución que nunca desat? pero que hubiera encantado a los sherlockianos (creo que no está online, quizás lo copie sin permiso a The Vault).

Pero hay mucho más que eso, prometo tenerlos al tanto, y seguir tentandolos con comics, que es como dir?a Don Rosa, mi destino manifiesto.
Divi?rtanse!

GUARDIANES DEL NOVENO TESORO

Todavía no fu? a ver Sahara, basada en un libro de Clive Cussler que leí con mucho gusto (me gusta la aventura, incluso soy fan de H. Rider Haggard) pero estoy leyendo el libro que le sigue que se llama Oro Inca, donde aparece un pozo de sacrificios en el que aparentemente hay un tesoro y un improbable grupo terrorista. Pero en fin, lo comentaba porque me record? a una de las historias de Scrooge McDuck que leí hace poco, una especie de continuación de aquella en la que Donald y sus sobrinos, en plena caza filatélica van a la Guayana y se encuentran con El Dorado, no el lugar sino el legendario sacerdote al que cubr?an con polvo de oro.

Esa historia de Donald, cuyo autor es Carl Barks se llama The Gilded Man. La otra es de Don Rosa y se llama The Last Lord of Eldorado. Tiene referencias a la historia de Barks y a otras (cómo la de las Siete Ciudades de Cibola, de donde Spielberg se copi? la escena inicial de Cazadores del Arca Perdida).
Pero Don Rosa también es un cin?filo. M?s de una vez puso referencias a Citizen Kane en la vida de Scrooge, por dar un ejemplo. En ?sta historieta Donald maneja un camión de la misma compa??a que transportaba nitroglicerina en El Salario del Miedo.

En fin, ahí tienen los links como siempre sobre los nombres que remiten a la página de Donald Duck Comics . Hay mas historias online, muchas que por suerte todavía no leí, así que me queda un tocazo para disfrutar.

La que me fascin? en la tarde de ayer tiene que ver con los Templarios y con la herencia de la familia McDuck. Se llama A letter from home (Una carta de casa) y es mucho más que una historia de tesoros. Tiene que ver con la esencia del personaje, con un reencuentro familiar y con las responsabilidades de toda una vida. Es quizás una de las que mejor condensan lo que significa Scrooge McDuck para Don Rosa, un personaje noble, para nada el capitalista ?vido de fortuna que es para ciertos “estudiosos” que prefiero no mencionar.

Como siempre me sorprendi? la investigación. Aunque utilice en igual medida la historia y la leyenda detrás de los Templarios es una aventura bien documentada, desde los nombres hist?ricos hasta la clave secreta que usaban los templarios para sus “tarjetas de cr?dito” (ellos la inventaron, ya se sabe).

En fin, me olvid? de decir que leí esa historia porque estuve viendo un documental en relación al tema en la National Geographic, que no se por qué insisten ahora en llamar “Nageo”. ?No es horribleí

A ver si volvemos a los posteos diarios… Es que como decía el aludido Indiana Jones: “No son los a?os, es el kilometraje…”

NIGHT AND THE CITY

Acá estoy, estaba viendo Hey Arnold! y tomando un mate cocido. Está nublado y llovi? a la madrugada. Yo estuve trabajando un poco y pispeando comentarios sobre Batman Begins. Si, ya s?, tengo lectores que preferir?an que hablara de otro tema, pero esos lectores se pierden la referencia a Edward Hopper que hay En Batman: A?o Uno.

(Eso debe bastar para dejar intrigado a más de uno)

Leyendo comentarios de gente que vio la película, descubrí uno que decía que cuando se prendieron las luces, pudo ver a unos padres consolando a su hijo, de unos ocho a?os, que aparentemente estaba muy asustado. Lo cual me record? no solo al departamento de merchandising de la Warner (que se quejaba de que con el Ping?ino de Tim Burton no era posible hacer un lindo mu?equito para las felices cajitas de McPato). Me acorde también de un cuadrito, un cuadrito que apenas cabe en una mano, agazapao como una magdalena de Proust en mi memoria y proveniente de Arkham Asylum, la novela gr?fica de Grant Morrison y Dave McKean. En ese cuadro, que era un flashback, Bruce Wayne recordaba a su madre diciendole que no llorara, que la madre de Bambi era un dibujo animado. Seguramente decía otra cosa, pero recuerdo la imagen del cuadrito.
Otro libro que anotar a la lista de re-lecturas.

Me llama mucho la atención esa relación del personaje con el cine: sus padres asesinados a la salida del cine, como Dillinger (lindo dato para una historia alternativa pero seguro ya lo usaron) y después de ver La Marca del Zorro con Tyrone Power , detalle que no creo que aparezca en la película nueva.

Recuerdo cuando fu? a ver Batman de Tim Burton. Era el preestreno y por esperar a la novia de un amigo llegamos con la película apenas empezada por lo cual ya no quería saber nada con la película y no entendía si la pareja que iba con su hijo eran o no los padres de Bruce Wayne (me pregunto por qué construyen esos cines al lado de callejones ?Por qué no los ponen mejor al lado de un maxikiosco?). Esa película no me gustó demasiado, pero me encant? comprobar que muchos de los “maravilosos juguetes” del personaje los había encontrado antes en los pulps que estaba leyendo en ese momento, especificamente en los de The Spider (mi totem!).

Algo más sobre Batman y no jeringo más. Prometo que ma?ana hablo sobre el Pato Donald o cualquier otra cosa.

En el trailer hay una escena con Katie Holmes atravesando Gotham City en tren. Y aunque viendo un trailer uno apenas y con mucha suerte adivina, me parece que esa escena deriva de la visión que tiene Gordon cuando llega desde Chicago y ve toda la pobreza de la ciudad y ruega porque la prueba de embarazo de su esposa de negativo. Me resulta inquietante, porque pareciera que el personaje es una mezcla de ese polic?a tan empapado por la ciudad con algo de Harvey Dent.

Creo que lo que más me inquieta es que me guste.

YENDO Y VINIENDO

Lo intento, lo intento. No logro postear todos los d?as, sin embargo ando por acá. Los otros días entró para contestar algunos comentarios y para cambiar un link que estaba desactualizado, el de Stanley Stories, una página donde hay no sélo comics de John Stanley sino también una especie de manual ilustrado para reconocer a uno de los mas famosos autores desconocidos del comic. No está mal para quienes quieran revisar alguna vieja revista de editorial Novaro, si es que la pueden pagar. Recuerdo a una pobre mujer preguntando en la feria de Parque Rivadavia el precio de un ejemplar de La Peque?a Lul?. Creo que no se desmay? porque hubiera sido muy poco elegante o porque la cantidad de gente que pasa entre los puestos se lo impidió.

Tuve en ese momento un pensamiento malvado y murmur? “las hubieses guardado cuando eras chica” pero ya sabemos que son maldades que se desinflan a los pocos segundos. Yo mismo extraño revistas que no s? si cambi? o perd?. Un amigo que tenía cuando empecé el secundario, un bancario que se estaba por jubilar pero que era como yo fanático de los comics, me cont? alguna vez que una de tantas inundaciones había acabado con su colección de Patoruzito.

Frente a eso son nada las revistas de Tarzan dibujadas por Joe Kubert que no s? d?nde fueron a parar o la pila enorme de “Locuras de Isidoro” que me había regalado un vecino de la casa de mi abuela. Se que las debo haber canjeado por cosas que aún conservo, pero uno quiere todo. Uno se siente una v?ctima vapuleada por su vicio, cuando llega alguno desde afuera, alguien que solo consume cigarrillos, hero?na o alguna otra adicción de segunda y le espeta con may?sculas y en negrita {SR MORDANCIO, USTED ES UN MONSTRUO!!!]

Continuar?…

CUANDO LOS COMICS CHOCAN!!!

Aunque el Museo de la Caricatura está a full con el homenaje a la revista L?pin, César DaCol, uno de los guardianes de ese templo, se da tiempo para comentarme que Lucas Varela, dibujante de clara l?nea y fanático de Astérix (según recuerdo), está chocho de la vida con el élbum de El Cuerno Escarlata, una historieta cuyo guión le pertenece al prol?fico Carlos Trillo. Así que fu? a la página de Lucas y me encontré con algunos de los comics más hermosos, inteligentes e incluso zarpados que he visto en mucho tiempo.

Y eso que a L.V. ya lo conocía de Comiqueando, de Kapop e incluso por sus ilustraciones en TXT, revista en la que yo escribía sobre comics. Y en Rolling Stone, donde también escribí sobre comics… mmm… este tipo me viene siguiendo…

Me quedé grabado en la retina (es una met?fora, doctor) la del enanito que sale de la computadora y revisa los cajones de la chica. Pero me gustaron todos, esos comics están perfectamente dise?ados… Ayer los leía, me re?a y me preguntaba por ejemplo qué habré decidido que el personaje que se va al Cielo sea un conejo…

Ya me voy a enterar mejor cómo conseguir El Cuerno Escarlata, porque me dieron muchas ganas de leerla. En la página de L.V. como ver?n, figuran algunas páginas del élbum. Yo (los dioses de R’lyeh me perdonen) me guard? algunas para leerlas mejor con el CDdisplay, ese programa tan ?til a la hora de ver comics en la compu.

Y hablando de comics online, los dibujos de Lucas Varela me recordaron otros de un tal Nix, que descubrí hace poco y creo que otra gente también, con la diferencia de que ellos lo descubrieron en Holanda o en Bélgica y a mí simplemente me di? curiosidad que hubiera un élbum compuesto por tiras.

Kinky & Cosy son dos gemelas con el encanto horroroso que tienen las nenas feas. Y las tiras que protagonizan están plagadas de humor negro. Una que me gustó mucho es esa donde las dos hermanas se están agarrando a las pi?as y la madre les dice que no quiere que peleen, que “Esto no es Irak”. Cuadro siguiente: las dos nenas que siguen agarr?ndose de los pelos pero en medio de los tanques y los soldados de Irak.

En la página web de Le Lombard se pueden ver algunas de las tiras, incluso un “petit anime“, pero donde se ven y se disfrutan mejor online es a través de Read Box, donde dos por tres me doy una panzada de medios-albumes, que es lo que hay.

Y ahora qué título le pongo a esto?

MANANA GRAN REAPERTURA

Por lo menos espero que ma?ana sea un día propicio para enganchar de nuevo esta costumbre que se me había hecho diaria. Si fuera la mitad de malvado de lo que me dicen que soy hubiera titulado esta entrada “Convivir con el virus”… Y no me hubiera referido al Virus Mental* que lo único que hace es producir en otra gente las ganas de leer comics.
No, no. Los virus con los que uno lidia terminan en .exe y su efecto principal es producir una élcera del tama?o de Gotham City.

Lo cual me recuerda que vi un laaargo trailer de Batman Begins y no solo me dieron ganas de verla, sino que por un momento me pareció que estaba viendo una adaptación directa de Batman: Year One. Hay una escena en que se ve el tren elevado y la ciudad. Me pareció completamente melancélica, aunque tratandose del trailer uno tendría que desconfiar.

Estos días estuve leyendo los últimos números de Planetary (necesito más L?pin) pero creo que voy a saltar de Warren Ellis a Frank Miller para cebarme un poco más releyendo la historia de A?o Uno. Mi edición está en portugués y un poco baqueteada, pero no importa, cuando la compré, el mejor comic venía desde Brasil y a mí me lo traían de contrabando… (?cómo que no prescribió ese delito??) Akira, Mai the Psichic Girl, Kozure ?kami y sobre todo Swamp Thing los descubrí y pensé primero en portugués. Así que probablemente después de “Ano Um” siga con “O Cavaleiro das Trevas“.

Si van a la página de la película, busquen un apartado sobre comics donde se puede leer online la primera aparición de Ra’s Al Ghul, por Denny O’Neill y Neal Adams . Lo notable, más allá de la historieta, es lo increóblemente n?tidas que se ven las páginas en la pantalla. Seguro que quienes recuerden las pocas páginas de esa historia en la Historia de los Comics de Toutain o los que la hayan visto adaptada en la serie animada van a hacer chisporrotear sus conexiones mentales.

Ahora, yo me pregunto… ?Por qué la tradujeron “Batman Inicia“? ?Por qué no “Batman comienza” ??? ?Cómo se va a llamar la secuela? ?Batman reinicia?

Fabio termina. Ahora puede apagar su equipo.