Archivo de July, 2005

RELEYENDO SIN IRA

¿Vieron las noticiasí El IRA dice adios a las armas. Me pareció tan raro y tan justo y grit? Sin Feinn con el pu?o en alto frente al televisor, y escuch? atentamente el discurso de Tony Blair para ver si el cabr?n no daba a entender que “ellos habían ganado” como cuando cayeron el Muro de Berl?n y la Cortina de Hierro y Estados Unidos decidi? que habían ganado la guerra fr?a.
Y por supuesto me acord? de algunas historietas.

Creo que fue en la primera versión de la revista dominical de Clar?n (una que tenía un tiempo de estar en mi casa) vi por primera vez un par de planchas de Corto Maltese. Era una nota sobre Hugo Pratt y su personaje ilustrada por la escena en que Corto está con Banshee O’Dannan en el cementerio. Entonces mientras hablan sobre el marido muerto de ella (Pat Finnucan), hero?smo y traición, aparece (como suele suceder) un polic?a. Corto lo ataca, lo mata y toma sus ropas para emprender una acción punitiva.
Creo que en aquella nota no estaba el texto de los globos de diálogo, que lo que realmente pasaba lo supe mucho después cuando me regalaron una revista Skorpio donde venía Concierto en Do Menor para Arpa y Nitroglicerina . Entonces fue cuando empecé a relacionar la lucha del Sin Feinn con textos que había leído de mucho más chico, cosas de Bernard Shaw, Oscar Wilde y W.B. Yeats, que aunque más no fuera muy tangencialmente tocaban el tema.

En la facultad de Letras los alumnos leíamos (y lo siguen haciendo) todo fotocopiado. Una vez para una materia en la que estabamos leyendo Tema del Traidor y del H?roe, de Borges, alguien dej? esa historieta entre el material que supuestamente teníamos que ver, mintiendo que la profesora lo había pedido. Obviamente si supiera quien lo hizo no lo dir?a, no sería capaz de inculparme… digo de inculpar a nadie.
Pero me parece que aquél espont?neo acad?mico tenía algo de razón: esa historieta de héroes y traidores es totalmente borgeana, como lo es Un tiro desde las chumberas, que cuenta una historia muy parecida.

Dije algunas historietas. Pero las otras que recuerdo ahora sobre el tema de Irlanda son todas de Garth Ennis: una donde The Punisher va a Dubl?n y pregunta, como hacen todos, por qué sigue la guerra civil, por qué los ingleses no abandonan el lugar. Otra de la misma serie (pero ya en la colección Max) es acerca de varios irlandeses-americanos tratando de encontrar un tesoro y casi matandose entre ellos en el intento. Es la famosa historia (”Kitchen Irish”) con el tipo que se sostiene la cara con esparadrapo y donde se suele verse un barco llamado “Capit?n Piluso“.

Y después está Troubled Souls, (1989 – 1990) que me la debo, porque tengo unos cuantos episodios en la pila de números de la revista Crisis que tengo por ahí. Acabo de encontrar este artículo que les linkeo y que como toda cr?tica me mover? a una lectura mucho más atenta (bueno, es algo que me pasa a m?).

?Y a que venía todo esto? A que ganaron los irlandeses.

Seguir? viendo como las noticias reflejan mis historietas preferidas. Justamente ahora creo que CNN está pasando su propia versión de V for Vendetta.

LEX DURA LEX

Hace un par de días trataba de contarle a mi vieja qué era lo que estoy viendo cada madrugada a las tres, en Cartoon Network. Trataba de explicarle, aplacando mi entusiasmo, de que se trata la Liga de la Justicia Internacional. Le decía que es como un ej?rcito del que desconf?a el mismo gobierno estadounidense. Que a la vez es una met?fora de los nuevos tiempos y que se tocan temas como las armas de destrucción masiva, la manipulación gen?tica, el manejo de la información y el golpe de estado. La tortura ni la menciono, porque ya sabemos que está en cualquier programa que uno sintonice, ya se trate de Alias, de Lost y por supuesto de 24, donde el protagonista, Jack Bauer se las arregla para torturar a un sospechoso con una esponja h?meda y el cable de una l?mpara. Y por supuesto se escandaliza cuando Amnist?a Internacional interrumpe uno de sus trabajos.

Cómo decía, a las 3 de la madrugada todos los días veo esta serie de dibujos animados aparentemente infantil donde se tocan temas que están desde hace cierto tiempo en las noticias. Lo mejor es que está pensada como un arco de continuidad donde se va desarrollando el enfrentamiento entre la Liga y la agencia del gobierno llamada Cadmus, el romance entre Flecha Verde y Canario Negro y donde la Liga se va poniendo cada vez más y más heavy, realmente totalitaria. Ah? es donde el personaje de Flecha Verde resulta fundamental: porque es lo que los yankees llaman un liberal, realmente un tipo de izquierda, que entiende lo que está pasando y que según Batman es el único que puede mantenerlos honestos (mmm ahora no se si esa era la palabra, pero esa era la idea).

?A qué venía todo esto? Ah, si. Le contaba a mi vieja que en los dibujitos Luthor se estaba postulando para presidente. Y mi vieja pregunté “?Cuél? ?El hijo o el padre?“. Porque claro, mi vieja de vez en cuando mira Smallville!

Por supuesto le coment? que se trataba de Lex Luthor, yque en los comics eso había pasado. Incluso había ganado las elecciones convirtióndose en el presidente número 43 de los Estados Unidos. Pero ya saben como es la atención de las madres.

El cap?tulo que dieron ayer fue el primero (Initiation). Se llevan de prepo a Flecha Verde y Superman da un discurso que hace rima con el que da en el penúltimo cap?tulo. S?, en el penúltimo, porque el último (Epilogue) transcurre 65 a?os en el futuro, en New Gotham.

Consejo: programen una excursión a la heladera y pongan Cartoon Network a las 3 de la madrugada. Es la hora en la que los pibes no están jeringando y uno puede ver tranquilos los dibujitos. Para mí un mate cocido.

LOST IN THE COMIC


Pensé que ya tenía el m?todo para leer Promethea 32 cuando record? que Jos? Villarrubia había telefoneado a Alan Moore para preguntarle cómo cornos había que leer el más mágico de los reviposters, información que después divulg? en su lista de correos dedicada a la obra del mago de Northampton.

Seg?n entendí el m?todo es parecido al que yo me había imaginado. Y bastante lógico si se tiene en cuenta que la mayoría del público no se imagina otra forma de leer un comic-book que desde la primera a la éltima página. Otra gente desafortunada (a la que uno siempre deber?a estar dispuesto a iluminar) ni siquiera sabe leer una historieta.

Perd?n, estoy divagando. Si tienen en sus manos el número 32 de Promethea comiencen a leerlo desde lo que habitualmente es la primera página y sigan hasta el final, aunque tengan que girar la revista para leer algunas de las páginas. Ahora, un detalle: según la infinita sabidur?a del dios Alan (?bendito sea!) en la primera lectura solo deber?a seguirse el monélogo de Promethea y en la subsiguiente, las c?psulas de información que lo complementan.

En unos días intentar? ese m?todo. Lo que no voy a hacer de ninguna manera es sacar los ganchitos de la revista y armar el poster.

No es tan dif?cil leer una historieta. En otra época le pon?an un número a cada vi?eta para que uno no se perdiera. Pero perderse en una historieta suele ser educativo, no solo para el lector, sino para el guionista o el dibujante novel que tiene que ubicar las vi?etas de diálogo o las captions (recordatorias, decía HGO) para que la acción sea flu?da.

Perdióndose, uno también puede descubrir que los japoneses no están locos, sino que uno estaba leyendo un mang? de izquierda a derecha cuando está editado para que se lea en el sentido de lectura japonés.
Perderse es bueno. Perdete.

LUNARIANA

No, no. Prometo no quejarme. Acepto que me saluden por el D?a del Amigo, aunque sospecho que la corrección pol?tica que nunca terminamos de entender terminar? por llamarlo “el D?a de la Amistad“. Se trata del d?a en que uno recibe tarjetas animadas, mensajes en cadenas y con suerte regalos, todo porque a un argentino le pareció que el “peque?o paso para un hombre” era un s?mbolo de fraternidad universal y no la declaración de que la Luna era territorio estadounidense.

Me gusta mucho el dibujito de Herg? (o más bien del estudio Herg?) y que acá pueden ver. Me gusta porque dice de una manera muy diplom?tica lo que suelo decir o callar con frecuencia: “?esto lo vi primero en un comic!“. Algo así dijo Conrado Nal? Roxl? cuando declar? que el alunizaje de 1969 era “el triunfo de la historieta”.

Pero eso lo pienso más para el lado mágico de la cosa: no es que en 1969 mandamos (aramos dijo el mosquito) tres tipos a la Luna. Dos para que fueran a ver qué onda y uno que se quedé al volante para que no le chorearan el estereo. Desde hace siglos estamos mandando gente a la Luna.
Nuestros primeros astronautas fueron Luciano de Samosata y Cyrano de Bergerac, los héroes de Jules Verne y Edgar Rice Burroughs. Y por supuesto Tintin, The Spirit, Dick Tracy.

En el ?rbol de la Vida que mencionabamos ayer la Luna rige la esfera de Yesod, la imaginación humana. Yo todavía recuerdo una época en que una luna llena como la que hoy atraviesa el cielo reg?a todos los sue?os. Sue?os de viajes espaciales y aventuras interplanetarias para las que uno se preparaba leyendo la etiqueta del chocolat?n Milkybar.

?Que quedé de todo eso? Una carrera de satélites que escanean im?genes para el fotolog de la NASA y algunas historietas. Recuerdo una de las Crúnicas Extraterrestres de Jacques Devos aparecida en Spirou-Ardilla, en la que los aliens encontraban una estructura arquitectúnica inexplicable.
Eran dos páginas. La segunda mostraba en una gran vi?eta que los peque?os extraterrestres estaban examinando las huellas de las pisadas de Armstrong.

Creo que la gente de la NASA está mirando mucho Star Trek y leyendo pocas historietas. Dejenlos que corran hasta el conf?n del sistema. Ya aparecer? algún loco al estilo Schliemann, con un ejemplar de Ministry of Space en lugar de La Il?ada, que descubra la manera más barata y efectiva de llegar a donde queremos ir: a la Luna.

RUTA 32

Una de mis costumbres de comiquería, desde que conocí Promethea, fue llevarme a casa el ejemplar que hubiera llegado, incluso si se trataba de un back issue (s?, un número atrasado). Promethea sigue siendo uno de mis comics favoritos, por lo inteligente, por lo original e incluso por lo arduo que resulta leerlo. S? de gente que lo dej? muy ofendida porque no condenaba del todo la figura de Aleister Crowley, por ejemplo. Pero Promethea siempre fue y seguir? siendo un s?mbolo de tolerancia.

El número 32 y final es muy particular. La historia terminó en el anterior y este es como una charla, un discurso de despedida entre el personaje y sus lectores. Está armado de manera que, desplegado, el comic se ver?a como un poster de dos caras (una de las cuales pueden ver en la ilustración). Esa es una manera de leerlo. Esa es una manera de leerlo que ninguna persona amante de los comics aceptar?a. Uno a veces quisiera haber comprado un ejemplar supernumerario cada vez que se tienta y saca un poster central.

Es cierto, había otra edición que venía con los posters pero era car?sima. Y yo no pago por hacer… eh, quiero decir que no pago de más por leer un comic. No soy un ?vido coleccionista, soy apenas un lector cuidadoso y un curador de museo en pantuflas.

Así que me dispuse a leer mi ejemplar de Promethea #32 en la forma que fuera: cada página tiene a Promethea monologando, más un par de pastillas con datos relacionados. A cada página corresponde un número, una esfera del ?rbol de la Vida, un color, un camino del Tarot.

Rebusqué en la revista la página marcada con el 1 y comencé una lectura en la que revolvía de izquierda a derecha buscando el número correspondiente. Pero había una página que no lograba encontrar. Ahora no recuerdo cuél, pero de todos modos, abandonó ese m?todo.

Record? entonces a los que habían fracasado intentando leer así Rayuela y comencé desde la que sería la página 1 del comic, salte?ndome las que están de cabeza (s?, hay páginas en un sentido y en el otro) para leerlas luego. O sea, el plan era llegar al final del comic-book darlo vuelta y seguir leyendo camino a la portada. Pero esa lectura no me termina de convencer: pispeando la éltima página que me tocar?a leer no veo un gran finale, se ve todo como a mitad de camino.

Así que esperar? unos días y volver? a empezar. Esta vez voy a leer todo del comienzo al fin, como cuando Alan Moore y J.H. Williams III me endilgaban una de esas vi?etas con forma de cinta de Moebius y yo giraba la revista como un loco, para diversión de los pasajeros del transporte público y para preocupación de mis familiares y amigos. Creo que va a ser lo más acertado, antes de que desarme realmente el comic-book y lo despliegue en el piso. En realidad el trabajo de Jos? Villarrubia merece verse en su totalidad. Estos posters deber?an estar en todos lados, como la cara del Che Guevara.

?Ven esos rectangulitos en el poster? Son las páginas del comic-book. Hay algunos incipientes comiqueros que podrían sentir un poquito de miedo púnico al ver algo así de complejo. Corran, traiganlos acá de nuevo y expl?quenles que están experimentando la emoción equivocada: que intenten con el orgullo y la fascinación.

Mmm… qué sue?o! D?a para cortarse el pelo y comprar algunas revistas apaisadas.
Au revoir!

SORPRESAS APAISADAS

No entiendo porque a la gente no lo queda lo de “apaisadas”. ?No es más facil aprenderse el t?rmino que decir “esas, las alargaditas, tipo la Patoruzito“?. Bueno, justamente estuve leyendo revistas apaisadas, nada menos que Correr?as de Patoruzito y Locuras de Isidoro.

Todo comenz? con un merendero cerrado, con un hombre tan cansado que no podía seguir el viaje. Este… no, perd?n!: esa es la historia de David Vincent. La mía tuvo que ver conque me encargaran una nota sobre Isidoro Ca?ones en la revista donde habitualmente escribo rese?as de libros. Como hacía eones que no leía nada de los personajes de Dante Quinterno me puse a buscar en Internet, pero todos tenían mas o menos la misma información.

Creo que todos saben que Isidoro tuvo muchas versiones: una que se llamaba Julión de Montep?o y que hereda al indio Patoruz? (antes lo había heredado Don Gil Contento, el protagonista de una tira anterior de Quinterno). Luego apareció secundando al indio en la tira Patoruz? y su relación con el indio era parecida a la que este tenía con Julión, solo que Isidoro era un poco menos cúnico y Patoruz? un poco menos ingenuo.

En 1945, aparece la revista Patoruzito (hoy le dir?amos una revista de antolog?a, porque traía muchas historietas diferentes) donde las versiones infantiles de los personajes tienen otro origen. Esas historias fueron escritas en su totalidad por Mirco Repetto, con dibujos de Tulio Lovato.
Así que fascinado por toda esa diversidad me dediqué a escribir a las apuradas y de forma bastante chambona un recuento de los diferentes Isidoros, tocando apenas el más conocido, basicamente creado por Mariano Juli? y aparecido en la revista Locuras de Isidoro.

Pero no era lo que la revista quería y yo lo sabía bien. Era mas que nada mi propia investigación sobre el car?cter de Isidoro en sus varias versiones. Por suerte me pidieron que lo acortara un poco y aprovech? (de puro m?rtir que soy) para reescribir todo. En el medio fu? al kiosco y me compré algunos ejemplares de las revistas. Así que me leí una Correr?as de Patoruzito donde estoy seguro que el guión y algunos dibujos son de Mirco (según recuerdo, el le presentaba a Quinterno bocetos de los episodios). En la historia Patoruzito e Isidoro van a un país llamado Petirélandia donde todo el mundo hace bromas y la fiesta principal es el D?a de los Inocentes, lo cual me record? que Mirco era conocido por sus bromas. Tambión hay una secuencia en un laberinto y Patoruzito recuerda a D?dalo, ?caro y al Rey Minos. Es una muy linda reinterpretación del mito griego.

En las dos revistas de Isidoro que me compré, los conflctos tenían que ver con amarretadas del personaje para no pagar el rescate de su tío secuestrado o con deudas impagas a un quinielero. Apenas una escena en un casino, gran protagonismo del Ángel bueno y el Ángel malo, pero nada de negocios a lo grande con Cachorra o grandes recorridos de joda por la noche porte?a (que es lo que todos recuerdan de Isidoro). En cambio, historias m?nimas de un juerguista luchando con su conciencia que aún teniendo una fortuna a sus pies no puede evitar jugar a la quiniela.

Realmente vali? la pena volver a engancharse con estas revistas. L?stima que la edición sea tan fr?gil, que a veces las tapas no tengan que ver con el contenido. Es increóble que después de todo lo que recaud? Patoruzito (la película) y de la nueva movida de llevar los personajes a Cartoon Network, el merchandising en el que menos invirtieron fue el de las historietas, que (creo) es el único que importa.

Uff… llueve, y le puse mucho lim?n a mi café

EL PAQUETE MISTERIOSO II

Resumen de lo sucedido: Golpearon la puerta de la humilde casa, la voz del cartero muy clara se oyó y Fabio corriendo y esquivando al gato fue a abrir. ¿Era la citación para jugar en Racing? No, era un paquete que el mismo se enviaba desde el futuro con varias historietas que creóa perdidas.

Entre esas revistas había un par tituladas El Gaucho Caray?, y protagonizadas por un gaucho barbudo con un aire entre Jorge Cafrune y Horacio Guaran?. Se trata de un becado de la Universidad del Iber?, que viene a lo g?enojaireh (a Buenos Aires, amigos castizos) para una investigación sociológica. Acompa?ado por su caballo Toribio y un yaguaret? mimoso y hablador llamado Panuncio, va a parar a una pensión donde encuentra otros personajes estrafalarios: un portero siempre con la radio en la oreja, la caricatura de un guapo o tanguero, y otro señor pelado siempre de camisa. Hacia el final del segundo número aparece la pior es nada, la prienda del gaucho (ejem, la novia, amigos de otros lares) Merceditas, una g?aina de minifalda, trenzas y remerita ajustada. Caray? también tiene un cu?ao, el Heterfloro, que es una especie de Wimpy no tan astuto, que trata de pasar por porte?o y a quien estafan más de una vez.

El guión escrito por Jorge C. Morhain tiene un poco de todo: parodia gauchesca al estilo Fontanarrosa, absurdo (un delincuente que se transforma en lo que sea, pero está desactualizado y se disfraza de colectivo demasiado antiguo o de polic?a de los a?os 30) y cierto tipo de comedia de sainete, con esos personajes caricaturescos de la pensión.

Ufaaaa… Siempre tengo a alguno peg?ndome con el dedo en el hombro porque hablo de los guionistas y no de los dibujantes. Cuando consult? con Morhain en las Jornadas sobre Historieta de la UP (en el futuro de este post, pero en el pasado de este momento presente) me dijo que habría que contactarlo a este tal R. Del Porto. Yo le comentaba que el trazo me parecía bastante cercano al de Crist, aunque ahora que lo pienso el estilo tiene bastante de Fontanarrosa en la manera de dibujar a las mujeres. Hay que acotar, y es un olvido grav?simo, que estas revistas son de los a?os setenta. O sea que las mujeres andan con esos zapatos de plataforma de corcho, minifalda, pesta?as postizas. Del Porto retrata incluso los bolsos de onda hippie que se solían usar.

Otra cosa que tiene, t?pico de los setenta, es el despliegue absurdo de m?viles de la televisión y camar?grafos. Se ven en todas las historietas de la época, sea en Larguirucho o en Bicho y Gordi. Parece que eran gente bastante molesta, o que eran bastante risibles. Creo que ahora han ganado un perjudicial lustre.

Morhain se re?a cuando le record? el personaje. Claro, el tipo escribió tantas cosas, que este es uno más en la lista. Parece que fue el intento de agregar algo más comercial dentro de una editorial que publicaba cuentos infantiles bastante horribles.

Acabo de terminar este mate cocido y voy por un café. Cuando vuelva probablemente estemos a mediados de Julio y sin embargo apenas habrán pasado unos minutos. Paradojas temporales que tiene el blog. Por lo menos este