Archivo de September, 2005

RAYO ROJO

Rayo_Rojo.jpgNo, no me refiero a la comiquería de la Av. Santa Fe, sino a esa popular revista de los años cincuenta, de formato pequeño y apaisado y que los pibes de la época, ignorantes del precio que alcanzaría uno de esos ejemplares con el paso del tiempo, enroscaban y metían en el bolsillo trasero del pantalón. Por lo menos mi vieja cuenta que eso hacía mi tío, y cada vez que lo menciona se estruja el corazón del coleccionista que nunca fuí.

Ayer, pensando en el asunto del tamaño más pequeño de los comic-books argentinos y su relación con los formatos del papel en que se imprime (Leer completo)

SABADO DE PUTA MADRE

claradenoche2.jpgPara hoy tenía programado un discurso impactante acerca de los peligros del alcohol. Pero mi audiencia se fue a un picnic en los bosques de Palermo. Será otro día.

Permítanme en cambio que les comente que el sábado 17 estuve en Punto de Fuga (Montevideo 157) , el no-va-más de las comiquerías de onda, gordi. Allí estuvieron hablando acerca de su trabajo en Clara de Noche nada menos que sus guionistas, Carlos Trillo y Eduardo Maicas. Tambien estaban los editores de Iron Eggs, responsables de las nuevas ediciones del personaje, y entre la concurrencia otro colaborador de Trillo, Juan Saenz Valiente, el dibujante de Sarna.

Sin dudas fue una de las mejores (Leer completo)

YO EDITOR

Ayer me olvidé de mencionar algunos detalles sobre mi delirio de editor en pantuflas. Mi editorial (tenía un logo y un nombre, si los llego a recordar juro que los registro) tambien publicaba historietas originales, no recortadas de la revista Anteojito.
Una de nuestras publicaciones era nada menos que La Pandilla del Barrio, que trataba de plasmar en historietas, una vieja serie de películas llamada The Bowery Boys. Eran apaisadas, con hojas pegadas o atadas con hilo (un lujo!) y creo que las dibujaba a l?piz y las coloreaba (como es pr?ctica hoy en d?a). La razón era que cada vez que intentaba pasarlos a tinta (de birome), arruinaba todos los dibujos.

Era bueno tener personajes como Slip, alias Terence Aloysius Mahoney (“Mahoney es mi apellido de soltero”), Sach, a quien Slip siempre le pegaba con el sombrero y cuyo nombre completo era Horace Debussy Jones !!! Creo que mis historietas eran sosas, no les hacía justicia para nada. Esas películas las ve?a cada maldita tarde, después de una selección de dibujos animados antiquésimos y la serie Granjero último modelo que en aquella época ya se pasaba de antigua, pero que a mí me hacía mucha gracia, porque al matrimonio de Eva Gabor y Eddie Albert le pasaban cosas parecidas a las que les pasaba a mi familia. Tambión nosotros eramos gente de la ciudad que no entendía muy bien eso de vivir en el campo. De esa serie también hice algunas pocas tiras, espero que nadie me demande.

Otro dato in?til: también había armado un élbum de Astérix con las páginas de Astérix el Galo que salieron en Anteojito bajo el título de Los Invencibles. En ese entonces yo no me había enterado que la historieta había aparecido como un suplemento en la revista Siete D?as, aunque tenía muchas de las publicidades que tenía la revista, incluyendo una nota sobre Ren? Goscinny que mencionaba su estancia en la Argentina. O sea que hay un élbum de Astérix que no tengoooooo!!!!! grrrrr!!!
Ejem!

A ver si me da el cuero para otro post durante el d?a. Ahora quiero un mate cocido.

SERÁS LO QUE DEBAS SER

O no serás nada, decía el general (no ese, el otro). Hace poco se me había ocurrido una especie de sección para esta página. Es lo que uno hace cuando no se le ocurre nada, por eso los programas de la tele tienen tantas secciones. Cuanto menos ideas más secciones.
Bueh, es una teoría.

La sección que se me había ocurrido es “Si yo fuera editor de comics…”. Es un ejercicio mental que ense?a mucha humildad, porque a veces uno imagina que publica su comic favorito y lo imagina tan bien que hasta puede verse llorando arrodillado sobre una alta pila de comics no vendidos. Aunque también es cierto que a veces uno ve cosas que los editores no.

Y entonces record? que yo ya había sido editor.

En serio: no hacía un par de a?os que había aprendido a leer cuando ya recortaba la revista Anteojito para confeccionar mis propias revistas: la tira alargada de ocho vi?etas de Pelopincho y Cachirula se transformaba en dos páginas de cuatro vi?etas cada una a las que se sumaban algunas de las grageas con datos curiosos que también escribía e ilustraba Fola. Creo que llegu? a vender algunos a amigos de mi familia. S?, era un editor ladr?n y sin escr?pulos.

Cómo editor de ejemplares únicos me indignaba que no hubiera (por lo menos a mi alcance) élbumes recopilando las historietas belgas y francesas que también publicaba Anteojito. Así que me puse en campa?a para realizarlos yo con las mismas páginas de historieta.
Mi versión de Zorglub Contraataca (L’ombre de Z) quedé como un élbum de tres tiras, un formato parecido al que tienen los más contempor?neos libros de Liniers.
No recuerdo por qué pasó eso, pero fue la mejor manera de pegar una hoja con la otra y que coincidieran. Tampoco me daba mucha culpa: Anteojito tenía un mono (no creo que fuera un primate más evolucionado) que agregaba espacio a izquierda y derecha para que la plancha de la historieta ocupara más espacio. Billiken lo solucion? a?os después, agregando un chiste al margen, a la manera de los de Mad que dibujaba Sergio Aragon?s.

Otro drama con Anteojito era que siempre, pero siempre siempre, hacia el final de la historia, se salteaban una página o poco menos. Quizás por eso sigo apasionado por esas historietas, quizás todo lo que quiero es leer completas La Frontera del Infierno o El Príncipe de las Arenas. T?tulos que ya no fueron élbumes sino carpetas de hojas sueltas, a veces pegadas entre s?. Con los encabezados yo dise?aba las tapas, a veces incluso le escribía “Dargaud presenta”.

Es que Dargaud era la única editorial que conocía que publicara historietas europeas: Abril había tenido el descuido de ilustrar con la imagen de un élbum original una publicidad de Lucky Luke.

Decía, que esos títulos quedaron así, en las carpetas que tengo por ahí. �Qué sentido tiene armar un élbum si le falta una página? Un editor de verdad no se habría amilanado (amilanesado, dir?a el Negro élvarez), pero yo solo era un niño, y no precisamente el Genial Olivier.

?Otra idea de la época? �Qué niño de 12 a?os no ha so?ado con su propia revista de antolog?a? No recuerdo cómo se iba a llamar la mía, pero iba a traer Spirou, Lucky Luke, Astérix y los Pitufos. En la portada, que llegu? a dibujar, Spirou volaba en fantacáptero ante la mirada asombrada de Luke.

Pero no se preocupen. Ning?n élbum fue sacrificado para editarla, solamente la plane?. Eso s?, la traducción española de Astérix el Galo me parecía tan desacertada que agarr? goma de borrar tinta, birome, y…

Mejor lo dejamos ahí. El editor que llevo dentro dice que se me acab? el espacio.
Despu?s la seguimos.

PRESCINDIBLES PRESIDENTES

Sí, como título es bastante malo, pero como nombre para una banda de rock no estaría mal.

Hace unos días habl?bamos de presidentes de ficción y entre ellos de uno que se había declarado presidente vitalicio, que tenía guerra dentro y fuera de las fronteras de Estados Unidos. Resolv?a los problemas de salud matando a los enfermos o utiliz?ndolos para experimentos y los problemas sociales construyendo barrios cerrados que eran en realidad enormes ghettos invadidos por la miseria y el crimen. Pero un d?a entre los d?as, Estados Unidos ataca por error a un país aliado (bueno, ya s? que suena increóble, pero recuerden que apenas se trata de una historieta). Como acto de venganza, un terrorista ataca la Casa Blanca, dejando en coma al Presidente y matando a todo su gabinete.

?Todo? No, queda uno, un liberal que cuando oye el teléfono piensa que llaman para dejarlo sin trabajo y en realidad es para decirle que ahora es él el presidente.

Si evito mencionar nombres es porque solo quería dar esa semblanza de la historieta de Frank Miller y Dave Gibbons para compararla con una nueva serie que anuncia la cadena televisiva ABC, acerca de una mujer presidente en la Casa Blanca:

(…) Si Hillary Clinton es la esperanza dem?crata, Mackenzie Allen, nombre de la protagonista de la serie, es la candidata independiente seleccionada para la vicepresidencia por un mandatario republicano. Mientras que Hillary Clinton tendría que esperar a ser confirmada en el cargo mediante las urnas, en el caso de Allen, su llegada al despacho Oval de la Casa Blanca -oficina del presidente- vendr? servida por la s?bita muerte del presidente de un ataque al corazón. (…)

Las contradicciones ser?n patentes desde el primer episodio, donde el presidente republicano, antes de morir, pedir? a su sucesora legal que dimita de la vicepresidencia para dejar que alguien ?más apropiado? ocupe el puesto.

Qu? se yo. No voy a cometer la ingenuidad de afirmar que se robaron el argumento de Give Me Liberty, pero otra vez tengo que decir que esto ya lo v? en una historieta.

Hay otra historia presidencial en un comic reciente y que espero comentar en cuanto la haya leído mejor.
Ahora, si me disculpan, me espera un mate cocido.

WELCOME TO PELOTILEHUE

Si sigo diciendo que siempre fu? demasiado snob para leer ciertas historietas voy a terminar por creermelo yo también. Pero este a?o estoy leyendo comics que no recordaba haber disfrutado tanto como las historietas que vienen en la revista Lúpin, además de las Locuras de Isidoro o Correr?as de Patoruzito.

Bueno creo que también voy a dejarme llevar por el humor de Condorito, otra historieta que habré leído una o dos veces sin mucho entusiasmo. Quizás porque sus personajes protagonizaban chistes, y para mí la historieta es algo que va un poquito más allá de la mera anécdota dibujada.

Otro motivo para no tenerles simpat?a era que poco antes de desaparecer, Desventuras de Larguirucho, otra revista apaisada que siempre supe apreciar, se había convertido en un clon de la revista Condorito. Así se desperdiciaron a?os de construcción de un personaje que muy a la manera de Donald y los sobrinos se tuvo que diferenciar de la versión animada en la que había aparecido. El Larguirucho de la historieta era un tipo torpe pero trabajador, que viv?a con la responsabilidad de criar a Raimundo.

Raimundo un chico hu?rfano del Patronato de la Infancia que comenz? como “niño problema” en el dibujo animado Hijitus y que (como Hugo, Paco y Luis ) fue cambiando su personalidad, hasta convertirse en un chico que no dejaba de ser mas avispado y pr?ctico que su tutor, pero que tenía buen corazón.

?Donde fue a parar esa continuidad? Lo pueden ver en el sitio web de Condorito: en una tira, Condorito es empleado, en otra es el jefe, en otra trabaja en una biblioteca. O sea, es un elenco de actores que interpreta papeles en función del chiste. Exactamente eso hicieron con el pobre Larguirucho.

Pero bueno, sin rencores. Creo que constre?idos a la tiras diarias, los chistes de Condorito funcionan mucho mejor que en la página de una revista de gran formato. No se, igual tendr? que comprar alguna en el kiosco. Creo haber visto unos tomitos dedicados a Con?, el sobrino del protagonista.

Pensaba disfrutar de estas tiras recibióndolas por correo electrúnico como hago con Zippy the Pinhead, Mutts y Get Fuzzy . Sin embargo Ucomics, la página donde se aloja, me resulta bastante fastidiosa: me piden demasiado datos para suscribirme y me dan pocos beneficios gratis. Quizás es una primera impresión, cuando logre loguearme lo comento.

(Mientras lo intentaba descubrí que también están en Yahoo)

Ya se, ya se. Al final no dije nada ni de Pelotilehue, ni de los otros personajes de Condorito. Bueno, pero es que no los conozco. Todo a su tiempo. Lo mejor de no saber algo es estar a tiempo de conocerlo.

Dijo, y cay? dormido. Plop, pues!

FRANK MILLER’S KATRINA

1. Last Son of…

Una vez, hablando en un foro de comics acerca de George W. Bush yo suger?a que era semejante a uno de los presidentes que Frank Miller había representado en muchas de sus historias: al Ronald Reagan de The Dark Knight Returns, a esa mezcla de Reagan y Nixon que sostenía todo el tiempo la caja con el bot?n rojo en Elektra Asesina (o al candidato Ken Wind, en la misma historieta). Otro presidente de Miller que pintaba caracter?sticas de presidentes reales era el de la serie protagonizada por Martha Washington, Give Me Liberty, que estaba en guerra con medio mundo (literalmente) y que tenía una guerra civil dentro de las fronteras de Estados Unidos.

Esa serie reflejaba también la pol?tica de salud de Ronald Reagan. En la vida real, muchos enfermos psiqui?tricos habían sido devueltos a la calle para no tener que soportar los gastos que le implicaba al estado su cuidado. En Give Me Liberty… no solo los liberaban sino que los pon?an a dormir con una éltima inyección. S?, Reagan era un santo, ya sabíamos.
Todas esas ideas seguramente derivaron en la presidencia de Lex Luthor y que ya se insinuaba en DK2.

Yo decía en el foro que mencionaba al principio que Bush era ni más ni menos que Luthor.
Entonces alguien me hizo ver que estaba equivocado: me record? que Luthor había ganado las elecciones limpiamente. Auch!

2. La Ca?da.

“Traten de no juzgarlos muy severamente”, dice el cura con la gasa en el ojo. “Fue una provocación cruel, y una lección, espero!
Es imposible recordar esa noche sin sentir verg?enza. Solamente me preocupaba de mí mismo. Siempre fui una persona sensible al ruido y aquél muchacho… parecía que me acompa?aba deliberadamente con su radio horrible y barullenta.”

“Cuando escuch? el estruendo, pensé que era la radio. Para decir la verdad, estuve a punto de agredir al chico…
Pero percib? su confusión… Y las tinieblas que ca?an sobre la ciudad”

El cura habla desde la cuarta y éltima parte de Batman: The Dark Knight Returns. Siguen otros testimonios de la crisis provocada por Reagan y su pol?tica exterior sobre la peque?a isla de Corto Maltese (es como la crisis de los misiles pero peor) y vemos qué hace Batman como l?der y conciencia de la ciudad. Que es Gotham, pero es también toda ciudad.

“Un par de páginas más adelante el cura continua su testimonio ante las c?maras: “Despu?s de la multitud se fue, las explosiones continuaron. Las llamas se esparc?an r?pido… Yo apenas me mantenía despierto. Si no hubiese sido por el chico…”

“S?, el chico aquél de la radio. él me arrastr? de allá…salv? mi vida. Cuando Batman trajo elementos de primeros auxilios, él ayud? a distribu?rlos. Y continu? a mi lado, hasta el amanecer, ayudando a los quemados. Pero claro, no hubo amanecer…”

Toda la semana, desde que supe que Hugo Ch?vez, presidente de Venezuela y Fidel Castro, primer ministro de Cuba habían ofrecido ayuda desinteresada a Estados Unidos, estuve pensando en esta escena.
Hace poco un payaso que dice representar los intereses de Dios, pidió la cabeza de Ch?vez, como a?os antes había pedido la de Castro. Muchos norteamericanos, los que a duras penas pueden responder hacia qué dirección está Dakota del Norte, probablemente ignora cómo la CIA derroc? al Sha de Ir?n para quedarse con las concesiones de petréleo. Pero bueno, para eso deber?an leer Unknown Soldier de Garth Ennis.

Hoy me enter? de que el gobierno de Bush rechaz? toda ayuda proveniente de Cuba (no se que pasó con la de Venezuela). Un dream team de m?dicos, pero al tipo no le importa. Yo esperaba una peque?a lección, como la de la historieta, pero no. Los villanos, son villanos y cumplen con su rol.

Te quiero ver cuando salga el TP.

POTRZEBIE 2: the movie

1. American Fembot
¿En qué nos habíamos quedado? Ah s?, en la recopilación de los primeros números de Mad, no la revista, sino el comic-book.

Una de las cosas que más llama la atención de las parodias presentadas en estos números es el nivel de alusiones sexuales, el cinismo y la violencia. Sin dudas es fundamental para ese tipo de humor, que creo que nunca volvió a ser tan audaz, por lo menos no de forma directa.

Por ejemplo, la parodia de Archie está planteada desde un punto de vista un poco más realista que el comic original: Archie y Jughead son dos delincuentes juveniles, el director persigue a Betty y Verúnica alrededor de su escritorio, babeando de lujuria. Archie lo ataca con su navaja y un charco de sangre se asoma por debajo de la puerta de la dirección.
El escenario es de una ciudad empobrecida: Archie vive en una especie de s?tano habitado por más de una familia, su madre es una vieja harapienta (sus harapos tienen una enorme R, de Riverdale) y de la cartera de Verúnica cuando se arroja a los brazos de Archie, saltan jeringas y porros.
Me parece bastante anti-americano. Llamen a la censura!

?Coment? que Betty y Verúnica se ven espectacularmente bien dotadas en el dibujo? A pesar del acn?, claro. Lo mismo pasa con Woman Wonder, la parodia de la Mujer Maravilla que también dibuja Bill Elder y que anticipa al menos en las medidas, la talla de Little Annie Fanny que har?a luego junto a Harvey Kurtzman en Playboy.

2. Elige tu propia aventura

En la segunda página de Woman Wonder, ella trata de cambiarse en una cabina telefónica, pero ya está ocupada por Superduperman, o sea el Superman parodiado por Wally Wood en un número anterior de Mad.

Y Superduperman inmediatament me recuerda a las películas amateurs de Don F. Glut, autor de artículos que uno ha consumido demasiado en otras épocas, fan de los comics y los seriales y que (calculo que en su adolescencia) film?, sin pedir permiso a nadie, películas que tomaban personajes de comics, pulps y seriales y los mezclaba o los embarcaba en nuevas aventuras. Glut aprovechaba utiler?a que él u otros coleccionistas habían rescatado de los estudios y los tachos de basura de Hollywood e incluso contaban con alguna vieja estrella del cine B, que se sent?a halagado y divertido de que lo recordaran.

Leyendo la Mad, me preguntaba si Donald Glut se habré animado a hacer una adaptación de Woman Wonder, ya que entre todas las películas amateur que hizo se encuentra una adaptación de Superduperman. Me hubiese gustado ver qué actriz la hubiese interpretado, con el uniforme ce?ido y escotado y el gorrito con hélice que tiene el personaje en el comic. Alguien del staff de Russ Meyer… ?Se imaginan a Tura Satana como Diana Prince? Va-Va-Boom!!!

3. Big Fish, Little Fish

Tengo poca paciencia con las especulaciones acerca de cómo deber?a ser la película de tal o cual comic. Me molesta que se pueda pensar que el cine le puede dar lustre y respetabilidad a un medio que supera ol?mpicamente a todo lo que se filma hoy en d?a. Para m?, el noveno arte está (por si no se entendi?) muy por encima del s?ptimo.

Lo que no quiere decir que no so?ara con una buena película de Dick Tracy, que estuviera dirigida por Walter Hill (son sue?os un poco viejos) e interpretada por el entonces más joven Dennis Farina.
Hace un tiempo, les suger? a algunos amigos fanáticos de El Eternauta, que se dejaran de esperar la (no se por qué) tan ansiada película de la obra de Oesterheld y salieran a filmarla ellos mismos, con c?maras alquiladas o con lo que fuera. Eso provoc? una discusión interesante y una larga lista de excusas de por qué no val?a el esfuerzo.

Mi respuesta sigue siendo que mientras uno es un pez chico deber?a poder moverse en sus propias aguas, sin que los pescadores molesten. �Quién podría ser tan malvado de hacerle juicio a un pibe que se pone a pensar como escenificar la nevada sobre Buenos Aires o que gasta guita haciendo los trajes aislantes para su elenco?
Está el ejemplo de Glut y de otra gente que en Estados Unidos hace fan-films y cuyos resultados son a veces mejores que los de los grandes estudios.

Y está el ejemplo de Nosferatu, película que se hizo sin el permiso de la viuda de Bram Stoker y de la que por suerte no se quemaron todas las copias. A veces la ley no tiene idea de lo que significa el arte o la historia.

Mi otro comentario al respecto está hecho en la forma de una rese?a acerca de una película (inexistente) de El Eternauta. Espero que la lean, a ver que opinan.
Y si pudieron seguir el d?bil hilo de mis pensamientos hasta este punto ustedes son mas atentos que yo.

Este post lo empecé ayer. Pero es domingo a la tarde y estoy esperando que llueva un poco. Supongo que sin demasiadas posibilidades de que suceda.

POTRZEBIE!

Un consejo para la gente que se muda de casa: no esperen tres años para desembalar todas las cajas, porque muchas de las historietas que están buscando en estantes y hemerotecas están todavía ahí donde las guardaron, muertas de risa.

Como no sigo mis propios consejos recién hace un par de días descubrí donde estaban mis reentapados de Cairo, los que traen las historietas de Tardi que tenía ganas de releer, además de Blake y Mortimer y Albertito de Chaland. Pero también, una de las revistas que recopilan varios números de la primera versión de Mad, la que venía en comic-book.

?Por qué pasó Mad del comic-book al formato magazine que conocemos hoy? Básicamente por culpa del C?digo de los Comics (the comics code authority) un ente autoregulador que los editores yanquis inventaron atemorizados por el ataque de tipos como el senador Estes Keefauver y Herr doktor Frederick Wertham. Antes de que les cerraran las revistas, prefirieron establecer un reglamento de censura. Los que sal?an perdiendo con ese reglamento eran los comic-books de horror y crimen de la E.C. Comics.

Mad era el lugar donde tipos como Harvey Kurtzman y Wally Wood se divert?an parodiando el cine (Shane, De aqué a la Eternidad), la televisión (Dragnet) y los comics (Superman, Wonder Woman), incluyendo desde siempre a los comics de la EC.
Destinada a vivir, Mad salt? de un formato al otro del mismo modo que los cineastas neoyorquinos de los a?os 20 se fueron a California escapando de los gorilas de Edison, que les saboteaban las funciones y les romp?an los equipos.

Ma?ana sigo y cuento qué estuve leyendo, y como todo deriva hacia nuestras cotidianas preocupaciones comiqueras.
Taza vacáa: me tom? mi Earl Grey.

ODE TO THE DISNEY DUCKS

They ride tall ships to the far away,
and see the long ago.
They walk where fabled people trod,
and Yetis trod the snow.
They meet the folks who live on stars,
and find them much like us,
With food and love and happiness the
things they most discuss.
The world is full of clans and cults
abuzz as angry bees,
And Junior Woodchucks snapping jeers
at Littlest Chickadees.
The ducks show us that part of life
is to forgive a slight.
That black eyes given in revenge
keep hatred burning bright.
So when our walks in sun or shade
pass graveyards filled by wars,
It’s nice to stop and read of ducks
whose battles leave no scars.
To read of ducks who parody
our vain attempts at glory,
They don’t exist, but somehow leave
us glad we bought their story.

Carl Barks, 1999.

barks_.jpg