EX NIHILO NIHIL FIT
Acabo de leer el último Astérix y de confirmar todas aquellas cosas que sospech?bamos y que nos habían advertido al respecto: “Le Ciel lui tombre sur la t?te” es poco menos que un pastiche, que podía haber transcurrido en unas pocas páginas. Nuestro Félix Saborido podría haber imitado mucho mejor el estilo de Uderzo (él dibuj? la s?tira Lud?rix en la revista Feriado Nacional, poco antes de que Italo Luder perdiera las elecciones presidenciales contra Alfonsix, digo… Alfons?n). El equipo que asiste o complementa al autoproclamado único heredero de Astérix, parece que hubiera copiado de otros élbumes incluso algunos animalitos del bosque.
La trama, si se le puede llamar así, es una gran met?fora, pero uno nunca está seguro de qué. Esa mezcla de Rat?n Mickey y Pogo, y que en un auténtico pastiche hubiera sido Cheech Wizard, proviene de un planeta que es anagrama de Walt Disney, cuyo “gran sabio” lleva por nombre el anagrama de Bush. Sus clones voladores, vestidos con capa y “ropa interior larga” se enfrentan a los Nagma (no se si captaron ?se anagrama) en lo que parece ser la disputa entre el comic de superhéroes y el mang? con la bande dessin? en el medio. Es justamente esto lo que uno echa de menos en todas las páginas del élbum.
Algunas cosas horribles e incomprensibles: la cantidad de globos de pensamiento que usa Uderzo. Cuando Goscinny mostraba los pensamientos de alguien era para complotar o porque estaba amordazado. Acá están puestos casi como para disimular la falta de un argumento.
La actitud de Panor?mix, que maravillado ante la posibilidad de los supermanes clonados dice que va a trabajar en una poción que otorgue la facultad del vuelo. Claro, es que seguramente no recuerda que ya la invent?, entre dos menhirazos de El Combate de los Jefes.
Pero mucho peor es la facilidad con la que entrega la poción m?gica a los invasores, en una especie de equilibrio de la Guerra Fr?a.
Y los homenajes, a prueba de tontos, están consignados en notas al pie, o al final del élbum
Iba a decir que lo peor es que los Nagmas son retratados de la misma manera en que lo eran los japoneses en los comics norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. Esos duendes orejones y amarilos (nada menos) que aparecían torturando a Bucky para que el Capit?n Am?rica lo rescatara…
Esa actitud tan racista dan ganas de usar el élbum para prender algunos autos en los suburbios de Par?s, pero sobre todo da tristeza por Uderzo, por la admiración que todavía siente uno por él.
Ya lo se, ya habíamos escrito algo parecido al respecto, pero leer ?sta “éltima” historia de Astérix te deja con muchas ganas de un verdadero pastiche, uno a cargo de gente que no se haya olvidad de qué se trata: de hacernos re?r.
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La ilustración, si no me equivoco, está a cargo del gran Andr? Franquin. El Papa (?) le dice al Cristo: “Tu no, Obélix, tu te ca?ste en las hostias cuando eras peque?o”. Queda bien cerrar el a?o con un chiste blasfemo.






