VIGILAR Y CASTIGAR

dick_tracy.jpgEn 1964, Moon Maid (la doncella lunar) estaba enamorada de Junior -el hijo adoptivo de Dick Tracy- y conseguía trabajo en la Tierra, más precisamente en una tira cómica muy estúpida, llamada Sawdust (”Aserrín”) con la cual Chester Gould se burlaba del dibujo cada vez más simple de las tiras diarias de entonces y de ahora (nunca leyeron Cathy?).

Lo más gracioso del asunto es que a los personajes de Dick Tracy les gustaba tanto Sawdust, protagonizada por partículas de aserrín, como a Li’l Abner le fascinaba Fearless Fossdick, que era una parodia de Dick Tracy. La otra ironía es insinuar que para hacer una tira así había que ser extraterrestre, ya que Moon Maid consigue trabajo como su guionista.

Hasta ahí la parte simpática.

Cito a continuación del libro de Jay Maeder “Dick Tracy: la biografía oficial” (Plaza & Janés, 1990), un libro que solamente arruina la excesivamente castiza traducción. Asi que modificaré lo que se pueda:

Después de lo cual, mientras iba y venía del trabajo -a los transeúntes no les parecía extraño que una rubia con cuernos y en body se paseara por la calle- La Doncella Lunar veía por sí misma lo que era el Delito Moderno en la Tierra. De golpe y porrazo aparecían hordas enteras de atracadores callejeros, sexópatas y conductores temerariamente imprudentes que se daban a la fuga, que parecían actuar con impunidad total, dado que ahora tenían de su parte a Miranda, la Quinta Enmienda y practicamente la totalidad de un sistema judicial que se caracterizaba por su permisividad y tibieza. La Doncella Lunar no daba crédito a sus ojos. “¿Es que no va a ayudarla nadie?”, imploraba a la multitud de mirones cuando por casualidad presenciaba una paliza callejera. La Bestia que apaleaba a la Inocente alzaba su mirada y esbozaba una sonrisa de desprecio. “Estos cobardes no quieren complicarse la vida; además podrían detenerlos por violar mis derechos constitucionales”, y reanudaba tranquilamente los golpes las cuchilladas y los robos. Este episodio se publicó poco después de ocurrir en Nueva York el célebre asesinato de Kitty Genovese -perpetrado materialmente delante de docenas de transeúntes que no se molestaron ni en llamar a la policía-, que conmocionó a toda la nación y que introdujo en el lenguaje corriente la expresión “No quiero complicaciones”.

space_coupe.jpgEn consecuencia, la eléctrica Doncella Lunar -precursora del folklórico justiciero urbano que dominaría buena parte del arte de masas diez años despues- apuntaba con el dedo al truhán, le disparaba un luminoso rayo de ira, lo convertía en antorcha y desaparecía en la noche.
Unas cuantas intervenciones más y la noticia saltaba a los titulares de prensa: ¡FUERZA MISTERIOSA ATACA DE NUEVO!, vociferaban los diarios.

(…)“Asesinos sin piedad, homicidas sin escrúpulos”, vomitaba Dick Tracy “¡Y todos invocan sus derechos constitucionales!¡Qué risa! ¡En mi opinión, tenemos que dar las gracias a este personaje misterioso que va por ahí con un lanzallamas”

Imaginen lo que era para un tipo como Chester Gould, preocupado por el crimen y la impunidad desde el comienzo de la tira, en plena era de Al Capone, que de repente los criminales pudieran tener “derechos constitucionales”… es decir… como si en teoría al menos no hubiesen gozado nunca de ellos.

tracy.jpgJay Meder recuerda que poco tiempo después se empezó a hacer casi costumbre que los delincuentes demandaran y a veces incluso dejaran en la ruina a policías comunes que habían cometido algun error en el procedimiento. Y que todavía no se hacía cargo de que el vigilantismo podía ser algo real, para lo cual cita el caso de Bernard Goetz, llamado “el vigilante del subte”, un tipo que mató a cuatro rateritos que lo quisieron bolsiquear en el subte.

Si leen las declaraciones de Goetz, en las que dice por ejemplo que pensó que la sonrisa de uno de los ladrones significaba que iba a “jugar un rato con él” capaz que se acuerdan de ese personaje de tantos personajes secundarios de Batman: The Dark Knight Returns que constantemente emite un discurso paranoico (por ejemplo, ataca a un mendigo porque cree que sus muletas son armas). Es el que termina con el cuello enyesado.

Ahora, miren qué casualidad: La Doncella Lunar era eléctrica. Y Bernard Goetz era ingeniero eléctrico. En 2001 se postuló para alcalde de Nueva York. Pasó de todo, ese año.

En fin, demasiada violencia por el momento. Me voy a castigar con un mate cocido.

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