ENCHULAME EL INDIO
Hace unos días una pregunta me empezó a molestar. No era la pregunta que me hacen constantemente por teléfono o sea no era alguien con voz de papa en la boca preguntándome si no quiero la oferta por la cual me cambian el celular o si quiero uno con tapita o si lo quiero sin tapa pero con cámara de fotos y batidora eléctrica. Es una pregunta que me hice a mí mismo y es la siguiente: “Por qué, por qué, por qué, la película de Patoruzito se ve tan fea?” (por no decir “tan chota” que queda feo).
Me refiero a la segunda película, que llamaron “la gran aventura” (no me acuerdo quién supuso que habrán tenido un surmenage, después de pensar ese título) aunque no excluyo de mi juicio a la primera, que también se veía muy feíta.
(Mientras escribía esto, fui a buscar café y en la tele estaban dando “Condor Crux“. Es así, siempre aparece, de la nada, otro candidato a la fealdad. Inclúyanme, si lo desean)
Recuerdo que supe en la época en que aquella primera adaptación del personaje de Dante Quinterno que el presupuesto y el tiempo de producción se había acortado a cifras ridículas para cualquier proyecto de animación, sobre todo viniendo de una empresa y no de un animador independiente. Mmm… no quiero pensar en los animadores independientes que quizás nos podían haber dado un producto más noble aunque fuera de 10 minutos… Ni quiero imaginar lo que podría haber hecho alguien como Nick Park o Bill Plympton… ejem, que seguramente estarán demasiado ocupados como para ponerse a animar Patoruzito con plastilina o crayones.
El otro día comentaba qué haría yo “si estuviera a cargo” y tuviera que crear dibujos animados de los patos de Disney. Bueno, si yo estuviera a cargo de los dibujos animados de los personajes de Quinterno… mmm… digamos mejor de Patoruzito y Patoruzú, creo que se cómo me gustaría verlos.
Los de Patoruzú serían continuaciones de Upa en Apuros, o aproximadamente en ese estilo. Ya se ha hecho antes, con los cortos de Roger Rabbit y con aquel programa de estilo retro del Gato Félix. Imaginen dibujos animados de Patoruzú que parezcan hechos en los años cuarenta, con el toque de technicolor, con un toque de ingenuidad y salvándolo un poquito la xenofobia de las primeras aventuras. Se me cae la baba de solo imaginar esos dibujos, con una presentación parecida a la de los clásicos de la Warner (no necesariamente idéntica, como eran las de Roger Rabbit) o de la Metro. La animación, que podría variar entre un estilo Max Fleischer y otro más parecido al de Disney de aquella época… incluso podría tener buena música folklórica, aunque fuera tomada de algún viejo disco de don Antonio Tormo.
En el libro acerca de Patoruzú editado por La Bañadera del Comic se mencionaba un proyecto de animación anterior a Upa en Apuros, en el que el indio se metía a un cabaret y se embalurdaba con champán. Creo que la idea de ver animaciones en ese estilo tiene que ver con las ganas de que esa película (y otras) hubiesen sido posibles.
En mi imaginación, las aventuras animadas de Patoruzito no serían tan diferentes. Creo que precisa de un estilo más moderno, justamente porque Patoruzito es un invento de los años cincuenta. Pero odio, realmente odio ese Pamperito que parece un “pequeño pony”, ese Patoruzito que cabalga entre pajaritos y ardillitas marca Disney. A mí, lo que me interesa del personaje, es su relación con Isidorito, esa extraña pareja que presenta a un fanático de la responsabilidad, tratando de encauzar a alguien para quien la irresponsabilidad es casi una religión. De eso, debería tratarse Patoruzito y no de cuán lindo sería irse a Esquel unos días.
Ahora recordé que en Patoruzito 2 también aparece el Fantasma Benito… le ruego a Dios, al Dios que te alcanza el champú y dialoga con Homero Simpson que si alguna vez hacen una película de Langostino, no lo haga esta gente. No digo los laburantes de la animación, sino los empresarios que mandan cualquier cosa al cine con tal de vender entradas durante dos semanas y vender después el VHS o el DVD a precio oro. No lo permitas, Tata Dios, no lo permitas.
Mientras, las maravillosas historias de Patoruzito escritas por Mirco Repetto y dibujadas por Tulio Lovato siguen apareciendo, a veces ignominosamente retocadas y editadas en los kioscos de la Argentina. Dos pesos con cincuenta, señora.






Es verdad, la sudestada en el país se llevó algo más que nuestra plata. Creo que hoy en día la industria del cine y del arte en general está muy devaluada. Sin embargo hay gente que labura por su cuenta y es muy buena en lo que hace. Si tan solo los argentinos aprendieramos a trabajar en equipo (no me refiero con esto a ganar el tonto mundial de futbol) creo sinceramente que no estariamos tan así como estamos.
Así pienso yo.
Bueno, me encantan las notas que hay en el sitio.
Salu2
Ta güeno el blog, muchachos. Si tienen ganas, dénse una vuelta por el mío. Saludos
creo que tenes mucha razon en lo que decis. Si Dante no se hubiera ido cuando se fue, se hubiera ido de un ataque de odio y bronca al ver patoruzito uno nomas