MOEBIUS Y LA POLICÍA
Hace algunas semanas atrás a una amiga le pasó algo que me trajo a la mente una breve pero recordada historieta de Moebius, que leí por primera vez en una revista TOTEM, basicamente una edición española de la Metal Hurlant francesa. La historieta se llama Cauchemar Blanc (”Pesadilla Blanca”) y comienza cuando un grupo de racistas en un auto intenta atropellar a un “moro” (es decir a un musulmán, probablemente llegado de alguna ex colonia) que viene circulando en bicicleta. Pero el conductor del auto hace una mala maniobra y choca con otro que está estacionado.
Enseguida aparece gente que se acerca. Algunos que salen de un edificio quieren hablar con el dueño del auto por el tema del seguro. Parte del grupo de racistas se acerca al moro, que los mira sin inmutarse, para golpearlo pero un par de chicas que están mirando lo que pasa los increpa y no se asustan cuando el grupo las insulta.
Todo sigue peor para el grupo. Mientras unos en la calle son desafiados por los transeúntes otro intenta que la gente del edificio no salga. Muestra un carnet, diciendo que es asunto policíaco. Pero uno de los vecinos no se deja engañar y lo examina mejor. Otro dice que lo va a retener… es el comisario de la zona, que vive y ejerce en ese barrio desde hace años…
Entonces, con un grito, el hombre que venía manejando el auto despierta. Se trataba de una pesadilla.
El hombre desayuna, dice a su mujer que va a llegar tarde. A la noche maneja el mismo coche que en su pesadilla, el mismo moro en bicicleta aparece frente a él. Lo atropella. El cuerpo tras salir despedido queda tirado en medio de la calle donde el grupo lo golpea con garrotes. Algunos vecinos miran, tímidamente por las ventanas, ninguno interviene. Es lo normal, no es la pesadilla.
Lo que le sucedió a mi amiga tuvo algo de las dos cosas. Presenció un “operativo” en el que varios policías tenían custodiados a unos chicos de entre 10 y 12 años. Uno lloraba desesperadamente. A otro, aparentemente le habían pegado. Mi amiga llamó al 102 antes de acercarse hasta donde estaban los pibes detenidos para preguntarles si necesitaban algo (por ejemplo dejar constancia de sus nombres) y comentarles que ya había llamado a Minoridad. No recuerdo en qué momento habrá llegado la gente de minoridad, pero no fue antes de que a mi amiga la detuvieran por interferir con la ley… como en un capítulo de Kung Fu.
¿Se acuerdan de Byron Brassballs? Por supuesto que no. Tendrían que ser muy enfermos para acordarse.Era el tipo recalcitrante de Batman: The Dark Knight Returns que pensaba que el tipo de las muletas podía ser un asaltante y que después, en medio del supuesto ataque nuclear, trata de hacer la suya mientras todos ayudan…
Bueno, creo que ese mismo tipo era el testigo que tenían los policías para el “operativo” en el que detuvieron a los menores. Porque parece que decía cosas como “entran por una puerta y salen por la otra” y ante la intervención de mi amiga: “claro, a vos nunca te robaron”. Mi amiga perdió el día de laburo, se bancó toda la tarde en cana esperando que averiguaran sus antecedentes y en algún momento, por pura torpeza, no querían dejarla hacer la famosa llamada. Ah, para demostrar que ella había interrumpido un operativo la policía consiguió un testigo… que había llegado después de que sucediera todo.
Entre el lugar de la detención y la comisaría donde ocupó después un calabozo muy mono, mi amiga tuvo que comerse una media hora en el patrullero, en exhibición.
La gente, logicamente en ningún momento intervino. Ya se sabe, si te metés, capaz que vas en cana vos.






me gusta mucho tu blog, es uno de los mejores que he visto porque se me parece a la pelicula sin city… (y es una de mis favoritas) un besote.