KUKY en: DOS CONTRA DOS

kuky.jpgHACE FRIO Y ESTÁ yoviznando y hace más de una hora que nadie entra al bar; el patrón, don Elías, se las tomó porque tiene no sé qué lío en la casa, la cosa es que quedé yo solo para terminar de lavar los vasos y acomodar todo y atender a los clientes, como si alguno pudiera ser tan idiota de venirse hasta aquí en una nochecita como esta, pero me las aguanto, tengo que terminar de garpar la moto y esta es una changa tan mala como cualquier otra.

Pero ahí se abre la puerta y entra un tipo encorvado, trae el sobretodo empapado, se ve que es regalado porque le yega a los tobiyos, tiene el naso torcido y orejas de coliflor, en algún lado lo he visto, sí, fue en el Luna, cuando Accavallo en una preliminar, me acuerdo porque ganó por un campo, pero le fallaron en contra, como habrá sido el afano que hasta me acuerdo del nombre, el “Chino” Herrera.

–Un café –pide, y mientras le sirvo veo que cuenta monedas, está sacando cuentas para pedir algo más, la cuenta no le sale porque se planta en el café.

Como sin fijarme le pongo junto a la taza un plato con dos triples de queso y jamón, bastante durañonas pero son los únicos.
–No me alcanza –se le clavan los ojos en los triples.
–No importa, de todos modos hay que tirarlos –digo, y me doy vuelta para seguir con los vasos, cuando miro ya liquidó el café y los triples no están más.
–Gracias, pibe –pone en el mostrador las monedas justas del café, me mira con ojos apagados, se le caen los hombros cuando camina a la puerta, no se que me da que voy y le digo:

–Si quiere dormir aquí arriba hay una cama… Si se va mañana temprano puede quedarse, afuera está tan fulero…

Claro que si don Elías se entera me desoreja, pero me da igual, don Elías es un agarrado que se lo pasa yorando el mango, mejor que se entere asi le canto unas cuantas.

Subimos la escalera, enciendo la luz, es un cuarto medio pelado, apenas si un ropero con el espejo roto y una cama con colchón per sin cobijas, no es gran cosa pero al Chino le da lo mismo, se tira largo a largo y se tapa la cara con los brazos, creo que ya se durmió.

Apago la luz y bajo, de vuelta a los vasos, pronto serán las dos y podré cerrar pero la puerta se abre y entran dos tipos de impermeables, chorrean por los cuatro costados.
–¿Qué van a tomar?
–¿Dónde está?
Los dos hablan a la vez, uno es alto, puro hueso, el otro es morrudo y barba de tres días pero los ojos son iguales de duros, ojos apurados, no quieren esperar.
–¿Dónde está quién?
–No te hagas el burro, pibe. Lo vimos entrar pero no salió. ¿Dónde está? ¿arriba? –se le abre el impermeable al lungo, a propósito, trae un seis luces colgado del hombro.

–Les juro que ya se fue… Salió hace…

El más bajo me tira de la tricota, tiene un palillo entre los dientes, lo sigue mordiendo cuando habla:
–O nos decís donde está o… –también él tiene un seis luces, me lo clava en la línea baja.
–No perdamos tiempo, tiene que estar arriba –gruñe el lungo con la mano derecha dentro del impermeable–. Vamos, pibe, vos vas adelante.

Me empujan a la escalera, tengo que subir, los dos vienen detrás fierros en mano.
Ya estamos en el cuarto, enciendo la luz…
Nadie; la cama está vacía.
–¿Vieron? Ya les dije…
El lungo se acerca a la cama, toca el colchón.
Y me da un revés que casi me saca la cabeza:
–¡El colchón está caliente! ¡O decís donde está o…

LunaPark.jpgEl ropero parece estallar, el Chino abrió desde adentro, saltó sobre el lungo, el petiso va a tirar pero le zampo semejante piñón que lo despatarro, me le echo encima y le sigo dando hasta que no puede más; el tipo no se mueve.

También el Chino liquidó al suyo, lo dejó hecho un oviyo, ya le está revisando los bolsiyos. En seguida encuentra:

–La pucha… veinte lucas… El pago adelantado por amasijarme… Tomá pibe, te portaste… (Me da la mitad de los biyetes.)
–No los necesito, la verdad –le digo– A usted le harán más falta, tendrá que irse lejos…
–La verdad que sí… Con esto me les hago humo al Brasil. (Se guarda el paco y salimos del cuarto, los dos puntos ni se han movido; me duelen las manos como si hubiera estado partiendo ladriyos).

–Te portaste, pibe… (Ya abajo, el Chino me mira serio, me da en la oreja con una mano grande como una pala.) Yo sabía que vendrían a buscarme, me daba igual, que me amasijaran y listo, estaba tan cansado de todo que quería terminar de una vez.
Pero cuando oí que dabas la cara por mí… me hiciste fruncir; no sé, otra vez me sentí como cuando gané el Guantes de Oro, decidí pelearlos, me escondí en el ropero para madrugarlos. Me siento otro; la verdad, me iré a Brasil con los macacos y empezaré de nuevo. Te portaste, pibe…

Saluda con todo el brazo, como si estuviera en el Luna;la lluvia se lo traga.
Voy al cajón del mostrador, saco hasta las monedas; apenas si hay un par de lucas; es bastante menos de los que don Elías me debe; yo también me las pico.
Nunca más volveré por este lado, no sea que los dos puntos quieran hacerme pagar por ayudar al Chino.
En la caye hace un ofri que pela, y sigue yoviendo, pero ni me atrevo.
¡Qué manera de darle al petiso!

***

HÉCTOR GERMÁN OESTERHELD, revista “Juan Mondiola a dos puntas”, número 2. Agosto de 1969.

La sintáxis y la gramática es la original. Kuky es el sobrino de Juan Mondiola y habla de esa manera. La ilustración es autoría de Osvaldo W. Viola (Oswal).

 

Comments

  1. November 23rd, 2006 | 8:10 am

    Qué bueno, Fabio, qué bueno.
    la vieja pregunta, ¿no? ¿Qué hubiera escrito HGO si no hubiera tenido que escribir 30 historietas por mes? Pero, ¿hubiera escrito lo que escribió si no hubiera tenido que escribir 30 historietas por mes?
    Cómo sea, no veo por qué tenía que morirse.

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