APOCALÍPTICO Y DESINTEGRADO
Ahora no estoy seguro pero creo que fue en La Cárcel de Papel que leí que la página de tiras diarias Humorous Maximus, comenzaba a publicar Steve Canyon, la historieta que comenzó Milton Caniff cuando renunció a continuar con Terry and the Pirates porque no querían otorgarle los derechos que él reclamaba como autor.
La aparición de Steve Canyon fue saludada con noticias sobre la novedad en todos los diarios, y si no me recuerdo mal, algunos publicaron la primera tira en la primera plana. Cosa que había pasado ya con la famosa plancha dominical de Terry and The Pirates en la que el Coronel Corkin le da al protagonista el discurso acerca de sus responsabilidades como piloto de la Fuerza Aérea. La plancha también fue leída en una sesión del Congreso (no, no… me refiero al Congreso de los Estados Unidos).
Volviendo a estas primeras tiras, son un gran ejemplo de cómo presentar al héroe de una historia. Steve Canyon no aparece durante toda la primera semana, sino que lo conocemos a través de lo que los personajes que lo conocen dicen de él en las tiras diarias. Caniff repitió el mismo truco ese mismo fin de semana, pero presentando por fin al protagonista, en otra famosa plancha dominical, la misma que analiza Umberto Eco en Apocalípticos e integrados.
Hay una escena similar y famosa en Los Cazadores del Arca Perdida y es otro buen ejemplo de cómo presentar al héroe: vemos el contexto en el que se mueve Indiana Jones, vemos el mapa que sigue, vemos a uno de los guías a punto de traicionarlo y entonces, la fugaz visión del látigo que arroja lejos el revólver. Recién entonces, Indiana Jones sale literalmente de las sombras.
Yo tengo el comic-book de Marvel que adapta la película y no está ese detalle, creo que porque la fuente para hacerlo era un guión de la película donde andá a saber si estaba ese detalle.
Algo similar ocurría con el famoso “Bond, James Bond” de Sean Connery. Lo de salir literalmente de las sombras lo repite el finadito River Phoenix en La Última Cruzada, donde otra vez se repite la suma de elementos (el látigo, la cicatriz, el miedo a las serpientes) pero como “origen secreto” de las características del protagonista en cuestión.
Perdón que me haya ido para el lado de los proverbiales tomates, pero lo de la presentación del héroe me parece fundamental, siendo que siempre hay algún historietista estancado en la primera página. No a todos se les puede aparecer un “viajero de la eternidad” a contarle una historia.






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