… Y SU PODER MÚSICO MENTAL

chingololo.jpgY fui nomás la semana pasada, engripado y todo a la presentación de Tango en Florencia. El local de Liberarte estaba lleno de gente, todos los grosos del comic argentino (y por ende internacional) estaban ahí. Oswal contó anécdotas, como por ejemplo, cuando dio su primera charla, invitado por Alberto Breccia y no sabía cómo empezar. Algo realmente increíble para quien haya presenciado esa manera tan tranquila y bien hilvanada de contar las cosas que tiene el señor Osvaldo Walter Viola.

Oswal también contó que estaba disfrutando de su jubilación levantándose muy temprano y trabajando todo el día para revisar nada menos que Sónoman para su próxima publicación. Me alegro tanto.
Cuando apareció la colección BHC (Biblioteca de Historieta Clarín) mucha gente decía que un personaje que tenía que estar entre esos títulos era Sónoman. Y a mí me parecía y me sigue pareciendo que se trata de una historieta que tiene que estar bien editada y muy cuidada. La BHC es maravillosa para historietas que entran perfectamente en ese formato, las que no hay que recortar demasiado. Oswal no solo está revisando el material (Sónoman se editó y reeditó siempre con el cuidadoso retoque o rearmado de su autor) sino que todavía no aceptó ninguna de las seis jugosas ofertas que tiene de distintos editores. Pero la idea es que cuando una de esas ofertas sea aceptada, el material esté listo para publicarse, sin necesidad de que nadie más meta la pata en él.

alter_ego.jpgOtra cosa que me pasó al enterarme de la noticia fue de total calma. Sin ansiedad, sin gritos de “lo quiero ya”. Y analizándolo, creo que es una reacción que tiene que ver con haberme criado con el personaje. Aprendí a leer con Sónoman, aprendí a preocuparme por los personajes, a encariñarme con alguno hasta su trágico final. Sónoman fue absorbido hacia el espacio cósmico por los Sono, quienes le otorgarn sus poderes músico-mentales, aparentemente con una misión en especial: tener la capacidad para enfrentar a los Uka, una raza que poseía ese mismo tipo de poder. Sónoman los enfrentaba en la selva amazónica y se deshacía de ellos, pero se planteaba qué tan correctas eran sus acciones. Así que también planteos morales había.

¿En qué estaba? Ah, la falta de ansiedad. Tiene que ver con que a pesar de que hace años que no se publica Sónoman, yo lo tengo incorporado. Para mí no deja de existir la Vieja Casona, los sótanos misteriosos del Teatro Colón donde conspiraban los personajes secundarios con la Masa de Oyam. La otra vez, antes de dormirme me quedé pensando en una relación entre Bagalini, el violinista virtuoso que lamentablemente tiene apetitos delictivos y Gulfo, el golfista que emboca un maravilloso primer hoyo en uno y que falla los siguientes diecisiete golpes. Recordé que ambos tiene antepasados hechiceros, dos genios, del arte y el deporte signados por un antepasado incomprendido, quemado por brujo. Aunque el tío Hechizo de Gulfo era un tipo peligroso.

bungs.jpgY volviendo al trabajo que está realizando Oswal, hay que pensar en lo diferente que era el personaje al principio y cómo evolucionó. Sónoman era en sus primeras aventuras un superhéroe con alter ego. Era el típico millonario que vivía en su mansión y el inspector Bungs, que no conocía su verdadera identidad lo convocaba a través de un circuito cerrado de televisión. De a poco, la Mansión Hamilton se fue convirtiendo en La Vieja Casona que mencionábamos. Seguía estando el laboratorio donde Sónoman testeaba su fuerza de “3 rinocerontes embistiendo” y donde el profesor Zork (una especie de Juan Sasturain dedicado a los chirimbolos tecnológicos) o el profesor Homero podían estar invitados. Sónoman abandonó su identidad secreta y cuando Tanque quiso ser como él, pudo leer el Origen del Poder Músico Mental en un libro que contaba la historia.

Oswal contaba que dio muchas vueltas pensando como presentar aquél material de 1967. Si modernizarlo, si adaptarlo… y que al final lo resolvió escribiendo al principio “Buenos Aires, 1967″. Y es que es así, el Buenos Aires de 1967 o 1972 esta ahí. Incluso cuando la última aventura de Anteojito, la cámara se alejaba de la casa y los personajes se quedaban en espera de nuevas aventuras.
Que nosotros no íbamos a conocer, pero no por eso iban a dejar de existir.

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