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Todavía sueño con la esquina de Villa Monsalvo donde esperaba el colectivo para ir a mi casa y donde estaba el kiosco de revistas de “Coronel”. Todavía está el kiosco, acá a unas 20 cuadras de mi casa, salvo que ahora en lugar de los modestos negocios de entonces (la verdulería donde laburaba un compañero de primaria, la confitería) hay un shopping y un supermercado chino.
Por aquél entonces yo solía comprar un montón de revistas de historietas relacionadas con la televisión. Siento una fascinación especial por la televisión, porque era como me conectaba al mundo antes de saber leer y luego viví sin ella durante años. Aprendí a leer a los cinco (me aburría como nadie más en la escuela, mientras esperaba que los lerdos esos aprendieran las 22 letras del abecedario), y seguía religiosamente la programación diaria a través del diario que traía mi viejo a casa. No sabía de qué se trataban los programas, pero yo sabía qué estaban dando.
Ok, perdón, dejemos la fascinación enfermiza y vayamos al punto. En aquella época, lo que fuera que aparecía en televisión, lo teníamos a los pocos días en algún kiosco. ¿Qué veíamos cada mañana? El Capitán Marte y su XL5, Supercar, dos series de Gerry Anderson que enseguida aparecieron en una revista de historietas. Ahora no me acuerdo el nombre, pero hace poco vi una que tenía a Mike Mercury en la tapa.
El que sabe, sabe que muchas de esas historietas las escribía Jorge Claudio Morhain. Puedo mencionar con toda seguridad (lo que no significa nada) Kung-Fu, Capitán Escarlata y Astroboy. Siempre recuerdo una donde los villanos eran unos extraterrestres que se parecían a los Tres Chiflados. No porque fuera una aventura demasiado especial (ya entonces criticaba ferozmente la ambientación poco futurista y la idea de usar a los Tres Chiflados en un papel que a mí se me antojaba dramático) sino porque hace un par de años me regalaron el grandioso y fundamental Manga, Manga y en el artículo que hablaba de los comics de todo el mundo que hacían mímesis del auténtico manga japonés estaba el ejemplo criollo de esa revista apaisada escrita por Morhain.
–Pará, pará un momento.
–¿Qué pasa?
–¿Cómo podía pasar esto? ¿No había inflación? ¿Habíamos llegado a ser la Argentina Potencia?
– No, te diría que todo lo contrario.
–Entonces… ¿cómo hacían estas editoriales para comprarle licencias a Osamu Tezuka o a Jerry y Silvia Anderson?
–…
–¿Qué? Yo se que en Gran Bretaña, los comics de Captain Scarlet aparecían en la revista TV21 y que Tezuka…
–JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
Ah, jaja. Perdón, se me escapó el mate cocido por la nariz. Como iba diciendo había historietas de todo. Una de mis revistas de historietas favoritas era La Pantera Rosa. Como las otras era una revista apaisada, a blanco y negro… y no, no le pagaba una licencia a Mirisch Films. Según me contó en algun momento el propipo Morhain, Editorial Atlántida los había comprado, pero antes de que pudieran planear nada José Alegre (Editorial Mopasa) publicó directamente las historietas, y los Vigil desistieron de hacerle juicio.
Junto a La Pantera Rosa, y si mal no recuerdo tambien en alguna historieta en solitario, aparecía el Tigre Nahuel. “Nahuel” era el nombre que le daban los mapuches al Tigre de las Pampas, el dios felino de la noche. Así que el personaje en cuestión (un yaguareté idirá ofuscado algún guaraní) venía a darle un toque autóctono al personaje yanqui. Con la misma reverencia conque los mapuches adoraban al gran gato, yo recuerdo la firma bien grande de Violini, creo que mi dibujante preferido por lo menos en esa publicación.
La revista de la pantera también se daba el lujo de traer posters y algunos muñequitos de regalo. Algo habitual en revistas más canfinfleras pero no precisamente en las apaisadas.
¿De donde salió toda esta evocación de tiempos no globalizados en los que no hacía falta comprar una licencia para publicar un personaje? Bueno, ya no recuerdo por qué, pero ayer me topé con una página (en inglés) de Kassidy Rae, un fan de El Planeta de los Simios. No la película con Charlton Heston, no las continuaciones con otros actores, no la serie animada (sí, hubo un dibujo animado) y por supuesto NO la absurda película dirigida por Tim Burton. No, esta página está dedicada a la serie de televisión en la que dos astronautas, Peter y Alan, caían en esa tierra del futuro y eran perseguidos junto a un simio llamado Galen (el pobre Roddy McDowall) por las huestes del General Urko.
En la página hay fan-fiction, figuritas, resumen de episodios y (¿dije que estaba en inglés?) comics de la época, entre ellos los de la revista El Planeta de los Simios, guión de Jorge Claudio Morhain y dibujos de Sergio Mulko. La gente de la página se tomó el trabajo de restaurar la imagen de la tapa, traducirlo al inglés y convertirlo en archivos PDF que se pueden bajar. Son siete números de la revista cada uno dividido en cuatro partes, y están ahí para delicia de los improbables fans de aquella vieja serie.
A propósito de este tema, acabo de encontrar un artículo que no recordaba, un reportaje que le hizo un amigo a Morhain y donde cuenta esto que para mí es apenas una cariñosa evocación de lector, desde su perspectiva de laburante de la historieta, desde adentro.
Comentarios(1)





Una perlita lo del Planeta de Morhain en inglés.
Y gracias por rescatar mi nota, que también está llena de perlitas (por exclusivo mérito del entrevistado, como queda claro apenas leerla)
Emerio