ATRAPADO EN UN MUNDO QUE ALGUIEN CREÓ
El lunes pasado, fue un día complicado y triste. No importa demasiado por qué fue complicado, pero llegué a casa con mis comics en la mano, entre ellos el número 4 de 4 de la miniserie Howard the Duck escrita por Ty Templeton (Batman Adventures) y dibujada magistralmente por Juan Bobillo (junto a Pereyra y Sosa), prendo la compu, miro los mensajes y en una de tantas listas a las que estoy suscripto aparece la noticia: había muerto Steve Gerber, el guionista de The Defenders, Omega the Unknow, Nevada y por supuesto, el creador de Howard.
Para mí siempre fue alguien especial. En algún momento descubrí que nunca iba a ser un dibujante profesional y que lo mío tenía que ver con escribir. Más o menos al mismo tiempo leí acerca de Gerber y su popularidad como guionista, también acerca de su enfrentamiento con Marvel Comics y el ejemplo que significó para otros creadores del comic que (cómo alguien señalaba el otro día) de repente no sentían tantos deseos de poner toda su creatividad al servicio de una corporación que te podía dejar en la calle. Probablemente sin ese ejemplo, hoy no existiría tal variedad de editoriales independientes, como se las llama, ni artistas dueños de su trabajo.
Yo conocí a Howard en una de esas enormes revistas españolas, formato magazine, que recopilaban material de varios comic-books. En una dedicada a Spider-Man, leí la primera adaptación de un cuento de otro Howard, el texano Robert Ervin, conocido también como “el creador de Conan”. En las últimas páginas de una de estas revistas que les digo, aparecía Man-Thing, un derivado de viejos monstruos del pantano (DC tenía a Swamp-Thing) que no hablaba nada, pero que te podía matar si le tenías miedo. Con semejante bicho cómo no ibas a tener miedo. Pero Gerber aprovechaba para jugar con el protagonismo de los personajes secundarios. Ahí, en una liga de campeones formada por seres de distintos universos ficcionales estaba el pato. No duró mucho, se cayó por el eje del universo. Pero fue a parar a Cleveland y obtuvo su propio comic-book.
Ok, tampoco es que la novedad lo hiciera saltar de felicidad… más bien, cuando comienza su primera historia está por saltar pero al río, pero para suicidarse. Lo que pasó después lo pueden leer en cualquier otro artículo sobre Steve Gerber y Howard de los aparecidos esta semana: Howard parodia a la sociedad norteamericana, desde las compras con tarjeta de crédito hasta los cultos extraños, desde el kung-fu a los vampiros, al mismo tiempo que se ríe de los comics de la propia Marvel (el slogan de la revista era “atrapado en un mundo que él nunca creó”, el mismo que usaba el comic-book de Silver Surfer). Howard obtuvo un magazine y una tira para la prensa, y entonces empezaron los problemas que terminaron con Gerber expulsado de su propia historieta. A Howard le pasó algo peor, un poco después: George Lucas produjo una película supuestamente basada en las historietas y fue un bodrio total.
El comic que escribe Templeton y que dibujan Bobillo y equipo no está nada mal. Recién noto que en la tapa (por lo menos en este cuarto comic-book, creo que el TPB se puede pedir ahora y ya sale en Abril) hay reminiscencias de otro tipo de sátira, pariente argentina de los comics de Howard. Al menos a mí me parece que los periodistas que persiguen al pato con cámaras y esos micrófonos molestos que parecen escobillones están pintados casi como se hubiesen visto en la vieja revista Humor (Humor Registrado), habría que preguntarles a los autores.
Además en este pedacito de la trama aparece George W. Bush, así que imagino que habrán disfrutado muchísimo burlándose del líder del Imperio del Mal. Hay un cuadrito en que el personaje hace un gesto característico que lo hubiera hecho identificable aunque fuera una figurita en el fondo del cuadro.
Qué raro, yo, hablando del dibujo. Ty Templeton es uno de los dos guionistas que seguía en Batman Adventures, el primer comic-book concebido como continuación de una serie de televisión, idea que ahora han adoptado para Buffy, Star Trek y Ángel, si no me equivoco. El otro guionista de ese comic era Dan Slott, y fue por él que compré de nuevo comics de Marvel, cuando me suscribí a She-Hulk.
Templeton sigue la premisa original de Howard the Duck: burlémonos de lo ridícula que es la sociedad, enfocándonos en alguna obsesión. Acá hay oficinistas aburridos mirando videos de YouTube, gente que se vuelve famosa por razones absurdas, un político baleado por el vicepresidente de la Nación, una cabeza enorme y malévola que digita la televisión y los blogs (incluyendo éste) y está Howard, que sigue siendo un extraño, según las nuevas reglas de Marvel (no está registrado como “superhéroe”) y del gobierno republicano de Bush.
Pero también hay una incógnita que se plantea: ¿los yanquis son víctimas de los medios o solamente son idiotas? No me lo pregunto yo, no generalizo, al menos de esa manera. Se lo preguntan en la historieta.
No, gracias, no me digan la respuesta. Hora del mate cocido.






Fue por los ‘80, calculo, que descubrí al pato Howard en la Historia de los Comics, de Toutain. Me atrajo enormemente lo que ví y leí allí, y me dije que tenía que conseguir algo de él. Después me olvidé unos veinte años, hasta ahora que leo tu post y me vuelvo a decir que tengo que conseguir algo de él….
Fabio: posteá, atendé las visitas, no seas vago! Le mandé un comentario a Oswal desde su página, pa’ saber si no había noticias de Sónoman y me contestó lo mismo que vos decís, que si bien tuvo ofertas pa’ publicar, ninguno le garantiza la calidad que pretende. Mientras tanto, sigue retocando el material.
¡Por fin alguien en este país se ocupa de Howard!¡Muy bien!