FREAKANGELS
–…twizzz…
–… venga inmediatamen…
–salsa especial, pepino cebolla, lechuga, queso y p…twiii
–…tzzz…traición inconcebible…tzzz… grandes potencias..tzz.. al invasor…
–Apagá esa radio, querés, poné un CD.
–A mí me parece que es Steampunk, aunque creo que Warren Ellis usó el término “retro-punk”, es lo mismo.
–Steampunk. Ok, explicame.
–Bueno… Steampunk es como… ¿viste Blade Runner?
–Nop.. ¿me la recomendás?
–No, pero si la hubieras visto tendrías un ejemplo de Cyberpunk, por lo menos el más popular que se me ocurre en este momento…
–¿No dijiste Steampunk?
–Siii… pero el concepto de Steampunk es que es como el Cyberpunk pero en lugar de transcurrir en un futuro cercano, con un mundo transformado por la tecnología que nos rodea, imagina progresos técnológicos avanzados a finales del siglo XIX, de ahí la palabra “Steam”, que significa Vapor.
–Ok, lo que no entiendo es por qué usás mayúsculas para los sustantivos.
–Es que yo estudié alemán en el secundario. También pronuncio “Jergué” el nombre de Hergé, como si fuera alemán y no francés.
–Aaaahh… ¿y qué es?
– ¿Qué cosa?
– El nombre de Hergé.
– Es como se pronuncian las iniciales del apellido y el nombre del tipo, Georges Remi.
–¿En francés o en alemán?
–En francés… ¿Terminaste de preguntar?
–Sip.
Pero después de todo, Warren Ellis tiene razón. Freakangels no es “steampunk”, es en todo caso, “retro punk”. No transcurre en la época victoriana, sino en el futuro, “seis años después del fin del mundo”. Está protagonizado por un grupo de adolescentes con poderes telepáticos. Creo que en algún reportaje, Ellis contaba que se había preguntado qué pasaba con los pibes de El Pueblo de los Malditos cuando crecían. Por el momento la parte retro tiene que ver con un aparato que parece un autogiro… y que da la impresión de estar hecho con partes sueltas
Hace rato que Ellis jeringa con las posibilidades de los webcomics y se dedicó no solo a escribir algunos sino a agruparlos y a difundirlos. Este proyecto nuevo está hecho con la bendición (suena blasfemo) de Avatar, la editorial que el guionista está cambiando a base de experimentos.
El dibujo de Paul Duffield tiene algo entre etéreo y perverso que resulta perfecto para retratar adolescentes: miren si no el pelo revuelto y despeinado, las medias de red de KK, los ojos con el rimel a medias borroneado. Duffield también es el dibujante de alguna de las recientes novelas gráficas que adaptan obras de William Shakespeare.
Por ahora, Freakangels va por el tercer episodio, y hubo algo de acción en el segundo. Antes de que apareciera, la gente de Ellis armó un sitio llamado Whitechapel que se suponía iba a servir únicamente para comentar el comic entre los lectores, pero que terminó convirtiéndose en un foro sobre comics diversos.
Bueno, no se si este posteo resultó tan emocionante como yo pretendía o como las noticias internacionales. Voy a tratar de encontrar cierto ritmo y actualizar REALMENTE más seguido.
Como me decía un amigo ayer “es la vieja lucha entre la revista digital y la bitácora personal”. Frase que solo tiene sentido si hablamos de blogs. Y mejor no hablemos, no se me ocurre tema peor.
Se me enfría el cocido.





