ELEKTRA, REVENGE!
Lo lamento profundamente, pero esto empieza con un “yo”: yo conocí al Daredevil de la Marvel a través de un par de historietas en las que se contaban historias alternativas del personaje. Venían en la misma revista dos “What If?” dibujados por Frank Miller: en una, Matt Murdoch se convertía en agente de S.H.I.E.L.D. y en la otra, Elektra se salvaba de morir asesinada, aunque Miller se despachaba con un par de páginas en las que la asesina de la bandana roja se enfrentaba a los ninjas del Pie… perdón, quise decir los ninjas de La Mano. Una batalla espectacular, sin “efectos sonoros”, plasmada en tiras largas, como las de ese manga de samurais que al dibujante lo había impresionado tanto, Kozure Ôkami.
Creo que fue en la misma época en la que leí Elektra Asssasin, en un tomo que compilaba toda la serie. En esa época yo leía todo en portugués: Akira, Kozure Ôkami, Sandman, el Swamp Thing de Alan Moore (Monstro do Pântano), Cryiing Freeman, Mai, a Garota Psíquica, e demáis. Elektra Assasina tenía elementos que estaban en otras obras de Miller, por ejemplo la representación del imperialismo a través de la figura del presidente de los Estados Unidos y la injerencia en Latinoamérica por medio de los servicios de espionaje. Acá S.H.I.E.L.D. cumplía el papel que tiene la C.I.A. en la vida real.
Y por supuesto estaban las acuarelas de Bill Sienkiewicz.
En resumen, me enamoré de Elektra, esa morocha grandota, con perfil griego que nunca decía una palabra. Que si seducía lo hacía para matar y cuya única debilidad era su amor por Matt Murdoch.
Ok, saltemos a 2003, año fatídico para estos personajes, desde en la película Daredevil eligen al anodino Ben Affleck para interpretar al abogado ciego que por las noches se transforma en superhéroe y nada menos que a la sosa Jeniffer Garner para hacer de Elektra!!! Un insulto, un verdadero insulto poner a esa rubia flaquita, que cuando no tiene ese mohín que ponen las nenas chetas frente al espejo para las fotos del fotolog, mira con la boca abierta, como Gabriel Corrado en El Arcángel. La verdadera Elektra Natchios la rebanaría sin molestarse en sacar los sais, apenas con un tramontina.
Otra cosa insultante de esa película tenía que ver con el origen del personaje. No, no me refiero al tubo con la sustancia de los laboratorios de Tony Stark, que le pegan al pibe ciego y rebotan contra una pecera con cuatro tortuguitas de agua que van a parar a las alcantarillas. Hablo de la historia que Frank Miller le afanó a Will Eisner.
Para crear a Elektra, dentro del comic de Daredevil que él escribía y dibujaba, Miller tomó la estructura de un episodio famoso de The Spirit. En esa historia muchas veces reimpresa, Denny Colt, es decir Spirit, descubre que la hábil y conspicua ladrona internacional de joyas conocida como Sand Saref es la que fuera una vez su amiga de la infancia. En un perfecto toque de inversión psicológica, Eisner la hace a ella hija de un policía honrado y valiente y al padre de Colt un pobre tipo utilizado por los delincuentes del barrio.
En la historia de Miller pasa algo semejante. Daredevil se enfrenta a una asesina y descubre que es Elektra Natchios, la novia que tuvo cuando cursaba en la Universidad de Columbia
. Elektra era la hija del embajador de Grecia y estaba siempre custodiada por guardaespaldas, pero el joven Murdoch, usando sus sentidos desarrollados y su capacidad atlética, se las ingeniaba para verla. Una tarde, Matt la está buscando para regalarle una bandana roja, cuando se entera que unos tipos tienen de rehén al embajador y a su hija en un edificio y que están rodeados por la policía. El pibe se pone la bandana cubriéndose los ojos (no los necesita para “ver”) y va al rescate.
Esto es inteligentísimo de parte de Miller, porque está prefigurando el disfraz de Elektra y el del propio Daredevil, con un simple elemento que recuerda a la bandana negra que Tyrone Power usa en La Marca del Zorro.
En fin, este proto-Daredevil, entra donde están los secuestradores, pega cuatro piñas y rescata a los secuestrados, pero el embajador tiene la mala idea de asomarse por la ventana y uno de los policías (a quién habría que calificar de “gatillo fácil”) lo mata de un tiro.
Vemos luego a Matt acompañando a Elektra durante el funeral del padre y a ella usando ya la bandana roja. Luego de eso se separan hasta el momento en que se vuelven a encontrar como superhéroe y asesina a sueldo.
En la película Daredevil nada de eso sucede. Matt y Elektra se encontraban en un bar y peleaban poco después, no recuerdo si en una plaza o en un pelotero de McDonalds. Era obvio que a Garner la habían elegido porque era la protagonista de Alias, y ahí siempre estaba a las patadas. Se me ocurre que solamente una joven Tura Satana hubiese podido hacerle justicia al personaje.
Pero ahora estamos en 2008 y Frank Miller es el guionista y director de The Spirit, que si no me equivoco se va a estrenar para Navidad. La infartante [cliché periodístico #79] Eva Mendes hace el papel de Sand Saref y uno se pregunta entonces si esta no será la venganza de Elektra. Alguien como Miller, tan ligado a esa particular historia de Will Eisner no podría dejar de recrearla.
Dejemos de lado el tono y el estilo de la película que algunos ya rebautizaron Sin City 2 para otra discusión (quiero hablar sobre la ausencia de Ebony) y esperemos que por fin haya un desarrollo interesante de los personajes… Creo que todos estamos hartos de las historias de superhéroes donde en la primera media hora vemos el origen del héroe y del villano que se van a dar machaca en la última media de la película, desde el Batman de Tim Burton que son todas iguales.
No es que me guste apostar a cuál de todas las adaptaciones que se vienen es la que vale la pena, es que leí el guión que Miller había escrito para llevar su Batman:Year One al cine. Era muy extraño, era la misma historia, pero contada desde otro ángulo, y creo que realmente hubiese sido mucho más interesante que Batman Begins.
Me voy. Mate cocido happy hour.
Consideren esto el inicio de la nueva temporada.





