CRIMINAL MAMBO
Pungas, boqueteros, estafadores, policías corruptos, matones. Nombrá cualquier actividad delictiva y la vas a encontrar en Center City. Si los querés ver planear algún golpe cerveza tras cerveza, tenés que ir al Undertow (la “n” final se cayó del cartel en los ‘50). Allí el gigantesco Gnarly espera en la barra mientras lee la tira diaria “Frank Kafka, PI” escrita y dibujada por Jacob Kurzman (sic), un experto falsificador local. Por supuesto, detrás de tanto crimen hay un “kingpin” (llamado Sebastian Hyde) que maneja mucho dinero sangriento, pero el indiscutible dueño de la ciudad es un tal Ed Brubaker.
En Criminal, una serie dividida en arcos narrativos independientes, publicada por el sello Icon de Marvel Comics, Brubaker demuestra su amor por el policial negro. Sus historias tienen el mismo clima desencantado; sus protagonistas son perdedores de buen corazón: Tracy Lawless, el desertor que vuelve a la ciudad y busca respuestas tan implacablemente como el Lee Marvin de Point Blank (1967) lo hace con la intención de vengar la muerte de su hermano menor. Leo Patterson, el ladrón que cree en las reglas y no confía en las armas, cuida al ex socio de su padre, un hábil punguista que sufre de Alzheimer.
Todos estos personajes han perdido la inocencia a temprana edad pero aún así (o quizás debido a ello) han desarrollado un código de conducta, una nobleza que Sean Phillips plasma perfectamente en sus rostros y con la que incluso vos, que no sos un criminal, te podés identificar.
CRIMINAL. De Ed Brubaker y Sean Phillips.
Por Fabio Blanco.
(Esta reseña es parte de la serie “Los 100 Comics de la Década” publicada por los amigos de Comiqueando Online)





