La Belle Époque de Adèle Blanc-Sec

Sep
20

Trincheras

1. Las extraordinarias obsesiones de Jacques Tardi.

Si Jacques Tardi fuera cualquier otro autor de historietas se podría comenzar la habitual reseña biográfica dando cuenta de su nacimiento en 1946, de sus estudios de arte en Lyon, y de su ingreso, en 1970, al plantel de la revista Pilote, en la que comenzó ilustrando guiones de Jean Giraud (Moebius) y de Pierre Christin para pasar luego a obras más personales como Adieu Brindavoine (1973) y La Fleur au Fusil (1974), ambas protagonizadas por el mismo personaje.
Tratándose de Tardi hay que retroceder a su infancia, cuando escuchaba de boca de su abuelo anécdotas de su vida en las trincheras durante la Gran Guerra (ya saben, la guerra que iba a acabar con todas las guerras), historias terribles que pueden verse reflejadas en Así fue la Guerra de las Trincheras, donde los soldados franceses son bombardeados por sus propios jefes militares como castigo por un repliegue o donde un parroquiano que no tiene ganas de celebrar el inicio de la guerra cantando La Marsellesa es molido a golpes por una turba de patrioteros.
Ese es el origen de su permanente desencanto, su humor negro y seguramente de su simpatía por los anarquistas que reivindicaban el pacifismo aún a riesgo de ser condenados a muerte por traición a la patria.
En relación directa con su pensamiento, están sus gustos literarios, franceses por excelencia: el folletín que comienza en el siglo XIX y en segundo lugarsu directa heredera, la serie noire, llamada “polar”, denominación del género que amalgama “policial” y “popular”.
En Argentina, durante los años ochenta, tuvimos dos ejemplos de estos géneros interpretados por Tardi, en las revistas de Editorial La Urraca. SuperHumor publicó por entregas Griffú, una historieta protagonizada por un detective privado al que lo golpeaban todo el tiempo. El guión era de Jean-Patrick Manchette (1942 -1995), uno de los maestros del polar, sobre cuya obra volvería Tardi en 2005 cuando adaptó la novela Le Petit Bleu de la Côte Ouest.

El Demonio de los Hielos

El Demonio de los Hielos se publicó entre el quinto y el décimo número de la revista El Péndulo y era un homenaje explícito a las novelas de Julio Verne y a las clásicas litografías de George Roux en las Ediciones Hetzel. Contaba la historia de un tal Jerome Plumier, quien buscando a su desaparecido tío acababa por encontrarlo a bordo del “Demonio de los Hielos” (un iceberg artificial, lleno de artilugios científicos) y se unía a él y al sabio loco Carlo Gelati en la conquista del mundo.
Otra serie emblemática de Tardi consiste en adaptaciones de las novelas de Leo Malet, protagonizadas por el detective Nestor Burma (“el hombre que noquea al misterio”). Malet, que fue parte del movimiento surrealista en los años 30’s no solo hizo de su personaje un ex anarquista sino que además escribió quince novelas dedicadas cada una a un barrio de París. Y dibujar esas calles representa para Tardi un placer irresistible.

2. Los Misterios de París
Adieu Brindavoine había sido un primer intento de llevar a la historieta un relato lleno de peripecias que evocara el folletín de principios del siglo XX pero el propio Tardí no quedó muy conforme con él, señalando lo confuso de la trama y lo anacrónico de algunos elementos.
Por eso, cuando comienza con Las Aventuras Extraordinarias de Adèle Blanc-Sec (primero en el periódico Sud Ouest y luego en la revista Pilote) decide contraponer lo fantástico de la trama con una representación de extrema fidelidad del paisaje parisino de la Belle Époque.

Adèle, la bestia y el demonio.

En Adèle y la Bestia (1976) no llegamos a conocer el nombre completo de la protagonista hasta casi el final de la historia. Para sacarse de encima a un enamorado circunstancial, Adèle Blanc-Sec se identifica con el nombre de Edith Rabatjoie, la hija de un científico a la que ha secuestrado para asegurarse la ayuda de este en la liberación de un tal Lucien Ripol, quien ha sido condenado a la guillotina por un crimen que no cometió.
Mientras tanto, los ciudadanos de París se ven aterrorizados por un extraño monstruo que pronto identifican como un pterodáctilo. La bestia prehistórica ha nacido de un huevo alojado en el Museo de Historia Natural del Jardin des Plantes, gracias a los poderes psíquicos de un hombre residente en Lyon.
La estructura de la historia como la de las que le seguirán, presenta a varias facciones trabajando por su cuenta en pos de metas distintas pero relacionadas entre sí. Aquí Adèle intenta liberar a Lucien, los zoólogos amigos del hombre de Lyon quieren capturar vivo al pterodáctilo, mientras que desde el presidente de la república hasta el torpe inspector Caponi lo quieren muerto. A todo esto se suma una serie de traiciones, persecuciones, conciliábulos de conspiradores disfrazados y un torrente de explicaciones finales que le dan a este primer álbum el tono de una gran farsa. En la última página Adèle encuentra a un personaje que la acompañará en su segunda aventura.

Tardi ha confesado que se le hizo costumbre arriesgar un título y una serie de interrogantes como un desafío para desarrollar durante la redacción del álbum siguiente. Es así que en El Demonio de la Torre Eiffel (1976), se une a un tal Flageolet para intentar recuperar un objeto robado en la primera historia (una estatua del demonio asirio Pazuzu) al tiempo que se pregunta acerca de las extrañas desapariciones sobre el Pont Neuf y los casos de peste que asolan a París. La respuesta a todas esas amenazas está bajo el famoso puente. Una secta de adoradores de Pazuzu planea “purificar a la nueva Babilonia” extendiendo la peste desde el “gran zigurat” al que hace alusión el título. En el transcurso de la lucha contra estos fanáticos algunos enemigos de Adèle mueren y otros nuevos juran venganza. Si algo es constante a través de toda la serie son los intentos de asesinar a la protagonista.

Adèle, sabios y momias.

Hacia el final, la breve y divertida aparición de un nuevo animal prehistórico augura la trama de El Sabio Loco (1977). Porque en el tercer álbum el equipo científico del Jardin des Plantes quiere revivir la experiencia del pterodáctilo pero ahora con el cuerpo de un hombre de las cavernas. La naturaleza les da una mano, al estilo Mary Shelley y despiertan a un pitecántropo de perfectos modales que se avergüenza de estar desnudo frente a Adèle, aprecia un buen cigarro y una copa de coñac. Sin embargo uno de estos sabios quiere convertirlo en la avanzada de un ejército que recuperará Alsacia– Lorena (eterna obsesión francesa) y se vengará de los prusianos.
Adèle reencuentra en esta a historia a Clara Bernhardt, que formaba parte de la secta de Pazuzu, y conoce al profesor Dieuleveult, quien tendrá un papel fundamental en la continuidad de la saga. Ambos (por supuesto) quieren eliminarla.

3. Una noche para recordar

Momias Enloquecidas (1978) marca una diferencia con los álbumes anteriores, en los que Adèle hacía trabajo mercenario o era invitada a participar de una investigación. Mientras los titulares de los periódicos hablan de unas muertes misteriosas (ahorcados y empalados envueltos en vendas y con cabeza de carnero), ella escribe a máquina una novela en la que narra sus aventuras. Su papel de autora será algo con lo que Tardi jugará más adelante.
Imposible dejar de mencionar que Adèle tiene una momia en una vitrina de su living y que después de la visita de Mouginot, un supuesto especialista en la vida después de la muerte, la momia escapa. Al hacerlo, frustra el primero de varios ataques contra ella: casi la atraviesa la aguja de un reloj en la Gare de Lyon, apenas escapa del paso de una locomotora que se estampa contra una pared en la Gare Montparnasse (Tardi basa esa escena en un bizarro accidente de la época) y luego recibe un pasaje gratis para el viaje inaugural de cierto transatlántico llamado Titanic.
En lugar de cruzar el océano, Adèle investiga las muertes misteriosas y la desaparición de todas las momias del Louvre; se trata de sacrificios humanos en los que participa Clara Bernhardt. Buscando una pirámide que pudiera albergar a una momia, Mouginot descubre en Parc Monceau la guarida de los villanos. Allí, los tripulantes de El Demonio de los Hielos (Jerome Plumier, su tío Chapoutier y Carlo Gelati) se enfrentan a tiros con su archienemiga, Simon Pouffiot. Fueron estos piratas científicos quienes embistieron el Titanic en su iceberg artificial, con la idea de asesinar a Adèle. Pero lo que no lograron ellos lo consigue Clara Bernhardt, que clava le un cuchillo en el estómago.

Quemá esas cartas

4. El Crimen de los Diez Millones

Adèle es una mujer independiente, que fuma y bebe y no tiene problemas en andar semidesnuda frente a sus eventuales empleados. Según Tardi, alguien así no se iba a quedar enrollando vendas durante toda la guerra. Lo más probable es que no haya querido mezclar su profunda mirada sobre el conflicto con aventuras rocambolescas y es por eso que hace que ella se pierda toda la guerra.
En las últimas páginas de Momias Enloquecidas descubrimos que Mouginot tiene a Adèle en estado criogénico (dentro de una bañera) con la intención de revivirla. Gracias a algunos secretos de la momia que la protagonista tenía en el living está a punto de lograrlo cuando es asesinado por orden de Dieuleveult. Antes de que este pueda asegurarse de la muerte de Adèle, se declara la Movilización General y los franceses deben marchar al frente.
El Secreto de la Salamandra (1981) marca el ingreso a la serie de Lucien Brindavoine. Mientras se encuentra en el frente, descubre un raro templo y una estatua que habla. En realidad se trata de la momia de Adèle que desde sus cómodas habitaciones en Egipto le instruye la manera en la que podrá revivir a su antigua anfitriona. La comunicación es interrumpida por un obús, y Lucien despierta con un brazo amputado. El doctor que ha hecho uso de la sierra se hace llamar Pochard pero es nada menos que Dieuleveult.
Tardi ya había mostrado sus experiencias en la guerra de trincheras en La Flor en el Fusil. Volver a la vida de civil es para Brindavoine volver a la intriga folletinesca. Se reencuentra con antiguos aliados y enemigos propios y de Adèle y se dedica a tomar alcohol mientras que a sus espaldas se desarrolla una conspiración: Otto Lindenberg el magnate que había aparecido en “Adieu Brindavoine” quiere el método de Mouginot para conseguir la vida eterna, además de (¿por qué no?) la dominación mundial a través del capitalismo salvaje.
La historia termina cuando Brindavoine recuerda las instrucciones de la momia y rescata a Adèle el 11 de noviembre de 1918, día del armisticio.

Brindavoine va a la guerra.

Durante todo ese día transcurre El Ahogado de dos Cabezas (1985): ella vuelve a su casa para encontrar cuatro años de correo acumulado y una nota de su editor, que quiere hablar sobre las ilustraciones que irán en la reedición de sus novelas. Pero pronto se involucra con la preocupada trouppe de un circo que cree conocer el origen secreto de la Primera Guerra Mundial. Mientras recorre la ciudad investigando un atentado que finalmente no valdrá la pena detener, ve los grandes tentáculos rojos que surgen del agua y de la tierra y se cruza con el tipo que se pregunta si con cuatro años de horrores no es suficiente. Pese a los payasos vengadores, los policías bizarros y una sutil burla a Blake y Mortimer, el tono es melancólico. Tardi no puede tomarse en joda los más de 10 millones de muertos en una guerra conducida por generales incapaces.

5. El Laberinto sin Fin

Recién en Todos Monstruos (1994) Adèle acude a la cita con su editor. Allí descubre que el nuevo ilustrador ha dibujado grandes tentáculos rojos donde era más lógico poner, por ejemplo, un pterodáctilo. Honoré Fiasco (“Fia”) es buscado por su esposa, por un ex soldado que alguna vez vio los mismos tentáculos y por Dieuleveult. Este último sabe que son manifestaciones físicas de la mente del ilustrador, provocados por algún trauma de infancia. Cuando intenta trasladar esos poderes para sí mismo, el científico termina con tentáculos que surgen aleatoriamente de sus ojos y su boca. En esos momentos quienes lo rodean ven monstruos que los asustaron cuando eran chicos y cuya representación está a cargo de dibujantes invitados: Boucq, Bilal, Florence Cestac, Comès, Philippe Druillet, Garrigue, Gotlib, F’murr, Pétillon, Mézières, Fred, Nicollet, Vuillemin, Rochette, Solé, Choupôt, Kelek y los dos hijos de Tardi, Oscar y Rachel.
Cuatro años después aparece El Misterio de las Profundidades (1998) que transcurre en 1922 y en el que más gente quiere vengarse de Adèle. Por ejemplo la ex esposa de “Fia” que la acusa de haberle robado el marido y que vestida con una malla como Musidora en los seriales de Louis Feuillade falla estrepitosamente a cada intento de asesinarla. El ilustrador de las novelas de Adèle se ha enamorado de una tal Mireille Pain-Sec que resulta ser ¡la hermana perdida de la protagonista! Después de tantos álbumes, Tardi sigue fascinado por el folletín. Sin ir más lejos, Le Labyrinthe Infernal (2007) es la primera de una historia en dos tomos que fue prepublicada en fascículos.

Adèle, la película

6. Cinèmatographe Adèle

El afiche muestra el perfil delicioso de Louise Bourgoin con un sombrero de la Belle Époque enfrentado al de un pterodáctilo. El slogan reza: “Uno de los dos va a perder las plumas”. Les aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec es una película escrita y dirigida por Luc Besson que se estrena en Europa el 14 de Abril de 2010. El director de El Quinto Elemento y León: el profesional adaptó los primeros cuatro libros en una historia única, convirtió acertadamente a Adèle en una intrépida periodista “capaz de viajar a Egipto y pelear con momias para alcanzar sus objetivos” dice la gacetilla. Por lo que se puede ver en los dos trailers difundidos hasta este momento, hay escenas muy divertidas (el momento en que el presidente de Francia ve el pterodáctilo) y extremadamente fieles a los dibujos de Tardi (Caponi, Dieuleveult y otros personajes son reconocibles a primera vista). Louise Bourgeon, en su primer protagónico, parece más delgada y estilizada que la Adèle de la historieta, pero seguro que después de verla desnuda, fumando un cigarro en la bañera, nadie se va a quejar.

Esta nota apareció originalmente en Comiqueando Extra (Invierno 2010). La película de Adèle Blanc-Sec no se estrenó en los cines argentinos. Fantagraphics está publicando los seis primeros álbumes en 3 tomos dobles, y hay que confesar que esos seis son los mejores.

 

One Response to “La Belle Époque de Adèle Blanc-Sec”

  1. Interespacial says:

    WOW te las leiste todas!

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