DOS LUNAS
En un comentario, más abajo, el querido amigo “Nomás” dice desde las montañas de su tierra colombiana que lo de Lucrecia Martel le suena a déjà vu mientras cruzaba la Nueve de Julio. Y es que hace poco más de una semana, caminábamos con él y otros amigos venidos de afuera para participar en Viñetas Sueltas.
(Sí, era un evento. No, no avisé nada, en general no subo muchas noticias que digamos… ¿listo? ok)
¿Qué decía? Ah, sí, que ibamos (Leer completo)
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Leí apenas un número y me conquistó completamente. El
El lunes pasado, fue un día complicado y triste. No importa demasiado por qué fue complicado, pero llegué a casa con mis comics en la mano, entre ellos el número 4 de 4 de la miniserie Howard the Duck escrita por Ty Templeton (Batman Adventures) y dibujada magistralmente por Juan Bobillo (junto a Pereyra y Sosa), prendo la compu, miro los mensajes y en una de tantas listas a las que estoy suscripto aparece la noticia: había muerto Steve Gerber, el guionista de The Defenders, Omega the Unknow, Nevada y por supuesto, el creador de Howard.
Cuando yo era chico, allá por el Pleistoceno, una de mis tías dejó que saqueara un montón de material de lectura que estaba tirado en un galpón. Así fue como tuve mi primer encuentro con libros de Tarzán editados por Tor, con
Cuando alguien insiste en que lea algun libro o comic en particular, recuerdo siempre el comienzo de “Ella y Allan” de Henry Rider Haggard, donde el Capitán Good, uno de los compañeros de Allan Quatermain en “Las Minas del Rey Salomón” quiere que éste último lea una novela que lo fascinó. Cuanto más trata de convencerlo, menos ganas tiene el cazador de leerlo, hasta que encontrando el volumen sospechosamente cerca de su sillón favorito lee algunos párrafos al azar. Entonces descubre que en el libro nombran a una tal “Ayesha” y las cavernas de Kôr… y se asombra… porque son el nombre de la reina que conoció alguna vez y el lugar donde reinaba. El libro en cuestión es “Ella” (un libro de Haggard dentro de
Tengo un recuerdo que data de cuando todavía iba a la Facultad de Letras y todavía compraba en Meridiana: es decir, si no calculo mal,fue hace mas de un siglo. Recuerdo haber comprado ese comic de Tarzán porque era un one-shot, porque todavía no había leído nada de lo que publicaba Dark Horse y porque me llamaron la atención los dibujos de 
En los años 30, durante la depresión, New York era el mundo y el ángel oscuro que lo protegía era La Sombra (The Shadow). La Sombra era un ser misterioso cuya identidad nadie llegó nunca a conocer. Algunos te dirán que era el millonario Lamont Cranston. Otros, que en realidad era Kent Allard, el famoso aviador perdido. No, nadie supo jamás si La Sombra era alguno de ellos. Por los pulps sabemos que de Lamont Cranston asumía la personalidad, se aprovechaba de su casa e incluso del equipo de radio que el millonario trotamundos tenía en la buhardilla.
Para algunos es “romper la cuarta pared”, para otros es “hablarle a la cámara” pero el recurso de dirigirse al espectador es más antiguo que las cámaras. Es habitual tanto en las obras de teatro escritas por Shakespeare como en las que protagonizaba Darío Vittori en la tele. Hace un rato lo veía a Hoagy Carmichael relatando a cámara cómo le había ido a
Leí dos veces en el transcurso de pocos días 




