LA ETERNA SEDUCCIÓN DEL INOCENTE
Paso por el living de casa y están dando esa serie inexplicable que se llama The O.C. y que alguna vez me puse a ver porque los protagonistas leían comics… bueno, en realidad no leen exactamente comics… sino que leen justamente los comics acerca de los que cualquier guionista, sin conocer demasiado bien el medio podría escribir… es decir, comics de superhéroes.
En el fragmento que vi, los dos protagonistas a los que me refería (uno es el que hacía de Dave Rygalski en Gilmore Girls) hablan con otro pibe que quiere entrar en su club de comics, y le preguntan trivialidades tales como ” ¿cuál es tu superhéroe favorito?” (me lo preguntaron a mí en un reportaje) y “¿cuál es el nombre verdadero de Wonder Woman?” (algo que ni siquiera responden bien). El grandísimo nerd de Dave Rygalski (o como se llame acá, probablemente “Dean“) se queda muy feliz con unos comentarios demasiado obvios sobre Superman… El toque acertado es cuando dice que su guionista favorito es Brian Michael Bendis.
Genial. No demasiado profundo, pero interesante. Con toques de realidad, como el del personaje embolsando sus comics y guardándolos en una caja de cartón…
¿Y entonces qué pasa? Resulta que ven a su nuevo amigo nerd besando a la chica que le gusta al nerd protagonista ¡Qué problema, amigos!
Noooooo… corten!!! No me interesa. Vuelvan a las historietas.
Hay series sobre todo ¿Por qué no hay ninguna sobre lectores de comics? Sobre gente que vaya a la comiquería… sobre coleccionistas que resultan extraños para los mismos comiqueros… sobre los roces entre los fanáticos lectores del mangá y los que dicen (los he conocido) que eso no es comic, que “comic es Batman”.
Supongo que en una serie así, más tarde o más temprano alguno de los protagonistas se enamoraría de alguna chica porque se parece a la Ramona Flowers de Scott Pilgrim o porque tiene un “culo poroto” como los que dibuja Robert Crumb.
¿Ven? Esa era una de las cosas que me gustaba de Seinfeld, un fanático de las historietas de Superman, la forma en que aplicaba su delirio historietístico y su visión infantil al mundo que lo rodeaba. Así cuando Elaine conseguía un novio que no le quería decir donde vivía, suponía que a lo mejor era un superhéroe como Linterna Verde.
¿Cuál es Linterna Verde? preguntaba Elaine.
–Antifaz, traje verde, anillo de poder.
–Mmm… no me gustan los hombres que usan joyas.
O describía a los amigos nuevos de Elaine perfectos opuestos de él, Kramer y George (o sea, gente buena y decente) y a la cafetería donde se reunían como el “Mundo Bizarro”.
No se. Supongo que la próxima vez me quejaré acerca de los hackers y programadores que en las películas que siempre están tecleando y tecleando para abrirse paso a través de los firewalls de la CIA o lo que sea, pero nunca, nunca, nunca… tienen un mouse.
Por lo pronto me retiro. Tengo que ir a comprar el número uno de un comic de superhéroes. Lo voy a pagar a medias con dos amigos y supongo que esta noche me tocará tenerlo a mí…






“Bizarro Jerry” es uno de los momentos más altos en la historia de la televisión. Es genial, es hilarante, ¡y da miedo! Long live Seinfeld.
Buenas
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Un Fuerte abrazo y sigo leyéndote